Eduardo Aguilar lanzó duras críticas al gobernador Leandro Zdero por su alineamiento con las políticas impulsadas por Nación y aseguró que el actual modelo económico está provocando un fuerte deterioro en el empleo, el consumo y la actividad productiva.
Además, planteó la necesidad de construir una nueva alternativa política de centro que supere la grieta entre el kirchnerismo y el oficialismo libertario.
Durante una extensa entrevista radial, el exlegislador provincial afirmó que el principal problema de la Argentina no es únicamente económico sino también político e institucional, y sostuvo que gran parte de la dirigencia actual perdió capacidad para ofrecer respuestas a las demandas sociales.
En ese marco, cuestionó particularmente la posición adoptada por la administración provincial chaqueña frente al gobierno nacional.
«Tengo que ser crítico con el gobierno de Zdero porque está apoyando políticas que, a través del gobierno de Milei, están destruyendo el país», expresó.
Aguilar aseguró que comprende las dificultades financieras que atraviesan las provincias, pero consideró que ello no justifica el acompañamiento político a medidas que, según su visión, profundizan la recesión y el deterioro productivo.
«Entiendo que la provincia tenga restricciones presupuestarias. Conozco los números del Chaco y sé que los recursos son limitados. Lo que no entiendo es rifar el prestigio de un partido político centenario, con una tradición democrática respetable, para apoyar cosas que considero absolutamente equivocadas», sostuvo.
Asimismo, afirmó que la Unión Cívica Radical (UCR) está abandonando principios históricos al respaldar iniciativas del oficialismo nacional.
«El radicalismo no puede apoyar esto. De la misma manera que le digo al peronismo que debe desprenderse de prácticas que le hicieron daño, también le digo al radicalismo que no puede acompañar políticas que afectan a la producción, al empleo y a las instituciones», manifestó.
«El 80% de la economía está estancada»
Tras sus cuestionamientos políticos, Aguilar centró su análisis en la situación económica del país y aseguró que los indicadores de recuperación que exhibe el gobierno nacional reflejan únicamente una parte reducida de la realidad.
Según explicó, la actividad económica presenta un comportamiento extremadamente desigual. «Hoy solamente el 20% de los sectores de la economía están creciendo.
Hablamos del agro, los bancos, el petróleo y la minería. Otro 30% está estancado y el 50% directamente está cayendo. Eso significa que el 80% de la economía argentina está estancada o retrocediendo», afirmó.
Para el economista, la expansión de esos sectores no alcanza para generar una mejora generalizada porque se trata de actividades que emplean relativamente poca mano de obra.
«El problema es que ese 20% que está creciendo genera apenas el 9% del empleo formal. Entonces los sectores que muestran buenos números no representan la realidad de la enorme mayoría de los trabajadores argentinos», explicó.
A su criterio, esta situación genera una fuerte desconexión entre algunos indicadores macroeconómicos y la realidad cotidiana de las familias. «Cuando uno observa lo que ocurre en los hogares, encuentra salarios que no alcanzan, trabajadores que perdieron su empleo y muchas personas que tuvieron que refugiarse en actividades informales para completar ingresos», indicó.
Consumo en caída y pérdida del poder adquisitivo
Aguilar sostuvo que el deterioro del consumo es una de las señales más claras de la crisis que atraviesan amplios sectores sociales.
«Los datos muestran que los argentinos consumen menos alimentos, menos carne y menos productos básicos. Eso refleja una pérdida del poder adquisitivo muy importante», señaló.
Según explicó, una parte creciente de los ingresos familiares se destina al pago de servicios y tarifas. «Hoy los salarios están mucho más orientados a cubrir gastos fijos.
Había tarifas atrasadas y era necesario corregirlas, pero el problema es que se hizo sin diferenciar adecuadamente entre quienes pueden pagar y quienes no», afirmó.
El economista sostuvo que la discusión sobre la recuperación económica no puede limitarse a la inflación.
«Bajar la inflación es importante, pero no alcanza. Si la gente no tiene trabajo o si los salarios siguen perdiendo capacidad de compra, el consumo no se recupera y la economía no vuelve a crecer», remarcó.
En ese sentido, citó cifras vinculadas al comercio minorista.
«El consumo masivo en supermercados e hipermercados durante los primeros seis meses del año fue un 13% inferior al registrado en igual período del año anterior. Ese dato muestra con claridad cómo están viviendo los trabajadores argentinos», afirmó.
«Hace falta cambiar el modelo económico»
Consultado sobre las medidas necesarias para revertir la situación, Aguilar respondió de manera categórica. «Hay que cambiar completamente el modelo económico», sostuvo.
Según explicó, la actual estrategia favorece a sectores exportadores y financieros, pero no genera condiciones para el crecimiento del mercado interno ni para la creación masiva de empleo.
«El esquema actual puede mostrar algunos resultados en determinados sectores, pero no genera trabajo suficiente ni mejora los ingresos de la mayoría de la población», señaló.
En ese marco, planteó la necesidad de impulsar un modelo desarrollista que combine estabilidad macroeconómica con políticas productivas. «No estoy planteando volver al déficit fiscal permanente ni a la emisión descontrolada. El equilibrio fiscal es importante.
Lo que digo es que debe existir una estrategia que permita desarrollar sectores productivos capaces de generar empleo», explicó.
Aguilar consideró que la Argentina necesita un tipo de cambio más competitivo para recuperar capacidad productiva. «Muchos economistas, incluso liberales, están diciendo que el país necesita un dólar más alto. El atraso cambiario puede contener momentáneamente algunos precios, pero genera problemas productivos muy graves», afirmó.
Críticas a la apertura comercial
Otro de los puntos centrales de su análisis estuvo vinculado a la política comercial.
El economista advirtió que la apertura indiscriminada de importaciones puede profundizar las dificultades de la industria nacional. «Hoy muchos países están liquidando stocks porque enfrentan problemas para colocar sus productos en los mercados internacionales.
En ese contexto, la Argentina abre completamente su economía y eso termina afectando a la producción local», explicó.
Según Aguilar, una mayor competitividad cambiaria acompañada por mecanismos de protección razonables permitiría fortalecer el empleo. «Si el poder de compra de la población crece pero termina orientándose a productos importados, el beneficio para la economía nacional es limitado.
Lo que necesitamos es que ese crecimiento del consumo impulse la producción argentina», sostuvo.

