El trabajo conjunto de voluntarios del Chaco y Formosa permitió reunir y enviar 10 toneladas de materiales reciclables a la Fundación Garrahan, en Buenos Aires. Con este cargamento se completó el camión número 117 de una campaña que combina la ayuda a la atención pediátrica con el cuidado del ambiente.
El referente de Ciudad Limpia y de la Casa Garrahan Chaco, Carlos Alabe, explicó en diálogo con Radio Facundo Quiroga que los materiales reunidos en ambas provincias fueron cargados en Formosa y transportados directamente hacia la Fundación Garrahan.
«Se llenó el tráiler y estamos contentos porque llenar un camión no es fácil. Pudimos seguir sumando apoyo al hospital de pediatría más importante que tenemos en la República Argentina», expresó.
Para completar el cargamento, el voluntariado chaqueño trasladó hasta Formosa las tapitas y otros elementos recolectados en Resistencia. Allí fueron incorporados al material reunido por el equipo encabezado por Ramón Garicoche, referente de la campaña en la vecina provincia.
Alabe valoró especialmente la continuidad del trabajo que se realiza en Formosa y señaló que la iniciativa cuenta allí con el acompañamiento de instituciones, empresas, las fuerzas de seguridad y numerosos vecinos. Esa participación hizo posible reunir las 10 toneladas requeridas para completar el transporte.
Dos destinos para una misma campaña
El referente explicó que actualmente los materiales recolectados en el Chaco tienen dos destinos. Las tapitas plásticas y otros elementos son enviados a Buenos Aires, donde la Fundación Garrahan los clasifica y convierte en recursos destinados a sostener el funcionamiento y los programas del hospital pediátrico.
En cambio, el cartón y el papel recolectados en Resistencia se comercializan en la provincia para obtener recursos que permitan mantener la Casa Garrahan Chaco y continuar con las obras del complejo.
«Ahora estamos haciendo las dos cosas: el cartón y el papel los usamos acá para mantener la obra, mientras que las tapitas y un montón de otras cosas las mandamos a Buenos Aires para colaborar con el hospital», detalló Alabe.
El voluntario remarcó que se trata de una tarea constante y que la recepción, clasificación y traslado de los materiales se realiza durante todo el año. «Es un trabajo tremendo porque hay un montón de chicos que necesitan atención.
Por suerte tenemos un hospital de la envergadura del Garrahan y podemos aportar con algo que antes la gente decía que era basura», sostuvo.
En ese sentido, resumió el doble impacto de la campaña: «Esto salva vidas, ayuda al planeta y mejora el ambiente».
De residuo a recurso solidario
Alabe recordó que Ciudad Limpia comenzó a trabajar en 2004, cuando la separación y reutilización de residuos todavía no formaban parte de los hábitos cotidianos de gran parte de la población.
Desde entonces, la organización buscó demostrar que los residuos reciclables podían transformarse en recursos para desarrollar proyectos sociales.
«La gente está entendiendo cada vez más. Muchos llegan con una bolsita y dicen que no sabían cuánto material reciclable tiraban a la basura», señaló.
Para el referente, uno de los principales logros alcanzados fue modificar la mirada sobre los residuos. «Hicimos entender que la basura no es solamente un problema, sino que puede formar parte de la solución. Lo que uno recicla genera recursos y esos recursos salvan vidas en un hospital pediátrico», afirmó.
También recordó que, cuando comenzó la campaña, parecía imposible construir una obra de gran magnitud con el aporte de tapitas, papel y cartón.
Sin embargo, la participación sostenida de la comunidad permitió avanzar con la Casa Garrahan Chaco, colaborar con el Centro de Enfermedades Raras de Barranqueras y adquirir un espacio destinado a alojar a chaqueños que deben realizar tratamientos médicos en Buenos Aires.
responsabilidad de los vecinos
Alabe vinculó la separación de residuos con otros problemas ambientales que afectan directamente a Resistencia. Advirtió que la acumulación de basura puede obstruir los desagües y agravar los anegamientos durante las lluvias intensas.
«Resistencia está en un plato hondo y nos podemos inundar rápidamente. Si colaboramos para que los desagües estén libres, ayudamos a que el agua escurra más rápido», explicó.
Además, pidió sostener las tareas de descacharrado ante la humedad y la proliferación de mosquitos. Según planteó, el cuidado de la ciudad no depende exclusivamente de las medidas adoptadas por los gobiernos, sino también de las conductas cotidianas de cada vecino.
«Los ciudadanos tenemos que hacernos responsables de nuestra ciudad y de nuestro espacio. Todos los voluntarios del Garrahan estamos sembrando conciencia y ayuda solidaria a través de los residuos», concluyó.
Dónde acercar los materiales
La Casa Garrahan Chaco recibe materiales reciclables durante las 24 horas, todos los días, en Capitán Giacchino 22, detrás del cementerio San Francisco Solano de Resistencia.
Además, los voluntarios participan de la recepción organizada junto con el área ambiental provincial todos los sábados, de 10 a 13, en la plaza 25 de Mayo.
Entre los materiales pueden entregarse tapitas plásticas, papel y cartón limpios y secos. La organización se encarga posteriormente de su clasificación y de definir si serán enviados a la Fundación Garrahan o destinados al sostenimiento de la obra chaqueña.
Una obra construida durante una década
La Casa de la Madre y el Niño, conocida como Casa Garrahan Chaco, comenzó a construirse en 2009 y quedó concluida en 2019. El proyecto fue impulsado por la Fundación Ciudad Limpia como una réplica regional del modelo desarrollado por la Fundación Garrahan en Buenos Aires, pero adaptado a las necesidades de las familias del Nordeste.
El edificio posee más de 5.100 metros cuadrados y capacidad para alojar a 27 niños y niñas junto con sus madres o acompañantes. Cuenta con habitaciones con baños privados, cocinas, comedores, lavaderos, salas de juegos, espacios de lectura, patios y un salón de usos múltiples.
La institución recibe principalmente a chicos que viven a más de 100 kilómetros de Resistencia y deben permanecer en la capital chaqueña mientras realizan tratamientos ambulatorios, esperan diagnósticos o continúan su recuperación después de una internación. Se trata de pacientes atendidos en los hospitales pediátricos de Resistencia y otros centros sanitarios de la región.
El alojamiento no tiene costo para las familias ni para el sistema público de salud. Además de brindar un lugar donde permanecer, la Casa busca acompañar las necesidades emocionales y sociales que aparecen cuando una enfermedad obliga a los niños y sus familiares a alejarse durante semanas o meses de sus localidades de origen.
Su funcionamiento demanda recursos permanentes para alimentos, limpieza, servicios, mantenimiento edilicio, traslados, juegos, materiales para talleres y acompañamiento cotidiano. Por esa razón, el reciclado continúa siendo una de las herramientas utilizadas para sostener el complejo, junto con los padrinazgos, las donaciones y las actividades solidarias.
El reciclado, desde el comienzo
El programa de reciclado de Ciudad Limpia comenzó en 2005 y fue una de las primeras fuentes de recursos disponibles cuando se puso en marcha la construcción de la Casa Garrahan Chaco. La propuesta incorporó la recolección de tapitas plásticas, papel, cartón, diarios, botellas y otros elementos recuperables.
De acuerdo con un balance difundido por la organización después de la finalización del edificio, el reciclado aportó alrededor del 5,75% del valor total de la obra. Aunque no representó su principal fuente de financiamiento, cumplió un papel decisivo durante las primeras etapas y ayudó a involucrar a miles de vecinos en un objetivo común.
La construcción también recibió aportes de trabajadores, profesionales, empresas, organismos públicos, municipios, instituciones sociales y personas que participaron de festivales, maratones y diferentes campañas.
Desde Ciudad Limpia remarcaron que el voluntariado fue el motor que permitió articular esas colaboraciones a lo largo de los años.
La experiencia transformó un gesto cotidiano -guardar una tapita o separar el papel- en una forma de participación comunitaria. Ese fue, precisamente, el aspecto resaltado por Alabe al recordar que la obra parecía una utopía cuando comenzó la campaña y que pudo concretarse mediante la acumulación de miles de pequeños aportes.
La campaña nacional de reciclado de la Fundación Garrahan comenzó en 1999 y fue ampliando progresivamente los materiales recibidos. A las primeras colectas de papel se incorporaron luego las tapitas plásticas, llaves de bronce, latas de aluminio y otros elementos susceptibles de recuperación.
Los materiales reunidos en diferentes puntos del país son clasificados y comercializados. Los recursos obtenidos se destinan a los programas de la Fundación Garrahan, que acompañan el funcionamiento del hospital pediátrico, la Casa Garrahan de Buenos Aires, la capacitación de equipos de salud y otros proyectos vinculados con la atención infantil.

