La actividad económica de las pequeñas y medianas empresas chaqueñas registró en agosto una caída interanual del 8,1% y acumuló un retroceso del 6,9% durante los primeros ocho meses de 2026.
Sin embargo, frente a julio mostró una mejora desestacionalizada del 1%, la cuarta consecutiva, lo que reflejó una desaceleración de la caída mensual que todavía no alcanzó para revertir el deterioro observado en la comparación con el año pasado.
Los datos surgieron del Índice Pyme de Actividad Económica (Ipae), elaborado por la Federación Económica del Chaco (Fechaco). Su presidente, Alfredo González, expresó su preocupación por la situación y aseguró que, pese a las herramientas comerciales y financieras implementadas en la provincia, la contracción de la demanda continuó siendo considerable.
«Es el informe de agosto del Ipae, que generamos para medir todo lo que tiene que ver con la actividad en nuestra provincia. Dio un 8,1% negativo y, por supuesto, lo vemos con una gran preocupación», afirmó González en declaraciones a Radio Natagalá.
El resultado presentó dos caras diferentes. Mientras la actividad mejoró un 1% frente a julio y completó cuatro meses consecutivos de recuperación intermensual, la comparación con agosto de 2025 volvió a profundizarse. La caída interanual había sido del 7% en julio y pasó al 8,1% durante agosto.
El comportamiento indicó que la actividad pyme dejó de caer en la comparación inmediata entre un mes y otro, pero continuó en niveles considerablemente inferiores a los del año pasado.
La mejora mensual, por lo tanto, todavía no pudo interpretarse como una recuperación consolidada.
El informe de Fechaco mostró además una marcada disparidad entre los sectores. La diferencia entre el rubro con mejor desempeño y el más afectado alcanzó los 23,6 puntos porcentuales.
Mientras calzado, indumentaria y textiles creció un 4,8% interanual, los servicios personales y profesionales retrocedieron un 18,8%.
De los siete sectores analizados, cinco finalizaron agosto en terreno negativo y solamente dos consiguieron superar el nivel registrado un año antes. Incluso en los rubros con resultados positivos, Fechaco aclaró que las mejoras estuvieron vinculadas con factores puntuales, como el calendario agrícola, las promociones comerciales y las opciones de financiación, y no con una recuperación general del poder adquisitivo.
SIN PODER DE COMPRA
González consideró que la pérdida de capacidad de compra de las familias explicó buena parte de la caída.
Frente a ingresos que no lograron acompañar los gastos cotidianos, los consumidores redujeron operaciones, postergaron contrataciones y concentraron sus recursos en necesidades esenciales.
«La pérdida del poder adquisitivo de la gente es fundamental, porque eso contrae mucho las ventas», remarcó el presidente de Fechaco.
El relevamiento cualitativo elaborado por la entidad coincidió con ese diagnóstico. Los comerciantes y empresarios consultados mencionaron de manera reiterada la falta de circulante, los bajos salarios y el creciente peso de los costos fijos.
La tarifa de energía eléctrica para el sector comercial apareció como una de las mayores preocupaciones.
Los empresarios señalaron que su incremento impactó directamente sobre los costos de funcionamiento y obligó a trasladar al menos una parte de las subas a los precios, aun en un contexto en el que el consumo se encontraba debilitado.
La respuesta general de los establecimientos fue defensiva: descuentos, combos de productos, ofertas especiales y financiación con tarjetas para conservar el volumen de operaciones. El informe advirtió que esta estrategia permitió sostener algunas ventas, pero implicó resignar rentabilidad.
Los comercios buscaron evitar una mayor caída mediante promociones, aunque con márgenes cada vez más reducidos. El patrón, según Fechaco, se repitió durante los últimos meses: se intentó preservar el movimiento a costa de la ganancia obtenida en cada operación.
Además del precio de la mercadería y las materias primas, los relevados identificaron como obstáculos los aportes patronales, los costos bancarios, el mantenimiento de las terminales de pago y la energía.
En varias respuestas, la carga necesaria para operar dentro de la formalidad fue calificada como insostenible.
A ello se agregaron las dificultades dentro de la cadena de pagos. Los cheques rechazados, la mora y el otorgamiento de chequeras sin una evaluación adecuada por parte de bancos privados aparecieron como problemas que repercutieron especialmente en las empresas más pequeñas.
Los empresarios también volvieron a advertir sobre la competencia informal, tanto a través de las ventas callejeras como de canales digitales que no afrontan las mismas obligaciones tributarias, laborales y comerciales que los negocios formalmente establecidos.
HERRAMIENTAS PARA LAS VENTAS
González reconoció que las entidades empresarias provinciales tienen escaso margen de intervención sobre la situación macroeconómica nacional, pero consideró necesario profundizar las herramientas locales para evitar un deterioro mayor.
«La macroeconomía es algo sobre lo que muy poco podemos hacer, pero sí podemos trabajar de entre casa, aquí en la provincia, junto al Nuevo Banco del Chaco, el Gobierno y también los bancos privados», expresó.
El titular de la Fechaco destacó los resultados del Black Friday realizado en Resistencia y de la posterior edición provincial. Según sostuvo, ambas propuestas funcionaron satisfactoriamente y permitieron contener parcialmente la caída.
«Funcionaron muy bien, no solamente el Black Friday que se hizo en Resistencia, sino también el provincial que se realizó dos semanas después», afirmó.
Además, señaló que se consiguió prorrogar el programa Chaco Construye, orientado a facilitar la compra de materiales y productos destinados a obras y refacciones. La herramienta busca movilizar a los comercios del sector y complementar otras líneas de financiamiento.
La Fechaco anticipó que continuará impulsando promociones durante el período previo a las fiestas de fin de año.
Sin embargo, la entidad remarcó que estas acciones solamente podrán funcionar como un paliativo mientras no exista una recomposición sostenida de los ingresos.
Sin inversiones
El clima de negocios de las pequeñas y medianas empresas chaqueñas mostró un deterioro durante agosto.
El 49,6% de los establecimientos consultados afirmó que su situación económica se mantuvo sin cambios frente al año pasado, mientras que el 40,8% reportó un empeoramiento. Solamente el 9,7% manifestó haber experimentado una mejora.
A pesar del escenario actual, las expectativas para los próximos doce meses conservaron un saldo favorable. El 50% de los empresarios anticipó que su situación podría mejorar, el 37,8% consideró que continuaría sin modificaciones y el 12,2% estimó que empeoraría.
Ese optimismo no se trasladó a las decisiones concretas. El 54,6% señaló que no era un buen momento para invertir y el 26,9% no adoptó una posición. Apenas el 18,5% consideró que existían condiciones para destinar recursos a su empresa.
Para Fechaco, la distancia entre las expectativas y la capacidad efectiva de realizar inversiones constituye uno de los rasgos centrales de la coyuntura.
Los empresarios esperan una mejora futura, pero los actuales niveles de ventas, los costos y las dificultades de financiamiento impiden avanzar con nuevos proyectos.
Desempeño desigual
Los servicios personales y profesionales encabezaron las bajas de agosto, con una caída interanual del 18,8%, seguidos por la industria manufacturera, que retrocedió un 17,7%.
En ambos sectores pesaron la debilidad de la demanda, los elevados costos para operar formalmente, la competencia informal y las dificultades para acceder al financiamiento.
Alimentos y bebidas disminuyó un 10,3% interanual y acumuló una baja del 9,8% durante el año, aunque mejoró un 1,3% frente a julio. «Preocupa mucho ese menos 10% que se generó en alimentos y bebidas», sostuvo González.
Los comercios atribuyeron el resultado a los bajos salarios, la falta de circulante y el peso de los costos fijos. Ferretería, construcción, bazar, hogar y muebles cayó un 7,6% interanual, pero presentó la mayor mejora mensual del relevamiento, con un 2,7%. Farmacia y perfumería, en tanto, retrocedió un 1,9%, con la demanda de medicamentos como factor de contención frente a la baja de los productos no esenciales.
Solamente dos rubros finalizaron con resultados interanuales positivos. El despacho de combustibles creció un 1,8%, impulsado por la demanda de gasoil vinculada con la actividad productiva, mientras las ventas de naftas continuaron en retroceso. Calzado, indumentaria y textiles obtuvo el mejor desempeño, con una suba del 4,8%, apoyada en las promociones, las ventas con tarjeta y los combos de temporada.

