En el día de su cumpleaños 62, el dirigente piquetero Emerenciano Sena sumó su tercer día de huelga de hambre en el Complejo Penitenciario N° 1, en el que se encuentra alojado por el crimen de Cecilia Strzyzowski, y denunció que «no le controlan la glucemia».
Desde el lunes, Sena lleva adelante una protesta para reclamar la prisión domiciliaria y hoy sumó dos nuevos escritos: un hábeas corpus ante la Cámara Segunda en lo Criminal y una nota dirigida al jefe del Servicio Penitenciario Provincial.
La fecha fue recordada en redes sociales con una placa en su apoyo, que lleva su foto y la leyenda «Cumpleaños de Emerenciano», junto a la fecha de nacimiento del 23 de septiembre de 1964. Debajo, el texto cuestiona la sentencia como una «condena sin pruebas contundentes», habla de una «salud en ruina» y plantea si la situación del detenido equivale a «una pena de muerte encubierta».
El hábeas corpus, fechado el 22 de septiembre y escrito a mano, está dirigido a la jueza Dolly Fernández. Allí el dirigente social invoca el artículo 43 de la Constitución Nacional, el artículo 19 de la Constitución provincial, los artículos 13 y 14 de la Ley 23.098 y la ley provincial 4327, y sobre esa base solicita una audiencia ante la magistrada.
En el primer punto del escrito, Sena relata que al momento de redactarlo llevaba 24 horas en huelga de hambre y que no recibía más control que el genérico que se hace al resto de la población del pabellón. Según denunció, no le realizan controles de glucosa ni le proveyeron un glucómetro, y los únicos controles que tuvo fueron en el Hospital Julio C. Perrando, en algunas de las ocasiones en que fue trasladado allí. Agregó que tampoco le consiguieron medicamentos que le recetaron en distintas ocasiones.
En el segundo punto, sostuvo que no lo llevaron al control de otorrinolaringología que estaba programado para la semana pasada, vinculado a los problemas que, según escribió, le costaron la audición del oído derecho. También afirmó que no le gestionaron turnos en traumatología y en diabetes y nutrición, entre otras especialidades. Además, denunció que muchas veces se justificaron esas ausencias con «la alusión de mi falta de voluntad de asistir», algo que calificó como falso.
La segunda nota está dirigida al jefe del Servicio Penitenciario Provincial, en la central de avenida Italia, con el objeto de «informar». En ella, Sena describe una «reiterada situación» en su contexto de encierro, originada en problemas judiciales y agravada, según planteó, por «cuestiones habitacionales irresolutas» con las autoridades de la unidad.
Entre esos reclamos enumeró las condiciones habitacionales, la atención sanitaria, faltas al régimen de progresividad y la calidad de la alimentación, y mencionó puntualmente la comida en mal estado. Sostuvo que se trata de problemas que afectan al total de los internos del Pabellón 5 y a otros detenidos. A la nota adjuntó una copia del hábeas corpus y pidió atención sobre los puntos que dependen del Servicio Penitenciario.
Los nuevos escritos se suman a los que presentó el lunes. En ellos pidió una junta médica integral, la prisión domiciliaria o un traslado a otro sector del penal, con base en el artículo 32 de la Ley 24.660. En esa presentación describió secuelas respiratorias del COVID-19, una diabetes que requirió incorporar insulina, hipertensión, problemas cardíacos y gastrointestinales, y pérdida de audición y de visión. También mencionó una internación en terapia intensiva en el Perrando el 3 y 4 de julio.

