Alicia Azula, realizó un extenso balance tras la visita del ministro nacional Diego Santilli, a la que calificó como «doblemente positiva», y renovó las expectativas por la concreción del dragado del riacho Barranqueras, una obra clave para recuperar plenamente la operatividad fluvial del puerto.
En diálogo con La Voz del Chaco, Azula señaló que el encuentro fue el resultado de gestiones iniciadas el año pasado. «Fue una gran satisfacción porque era un vínculo que yo estaba buscando desde mediados del año pasado. Sabía que Santilli era la pata política del Gobierno nacional con la que necesitaba tener contacto para explicarle lo que significa el puerto de Barranqueras», afirmó.
Si bien no logró concretar una audiencia en Buenos Aires, la funcionaria valoró la presencia del ministro en territorio chaqueño. «No pude tener la audiencia a nivel nacional, pero tuve la satisfacción de que venga a visitar el puerto, así que fue doblemente positivo», remarcó.
Dragado, una
decisión clave
Consultada sobre posibles anuncios, Azula fue cauta pero optimista. «Creo que lo va a anunciar él junto al gobernador, pero por las charlas que tuvimos entiendo que ya es una decisión tomada ayudar al Chaco y al puerto con el dragado de lo que falta del riacho Barranqueras», aseguró.
En ese sentido, explicó que el dragado es central tanto para la actividad portuaria como para la logística regional. Recordó que, al inicio de la gestión, YPF se acercó a la Provincia para firmar un convenio mediante el cual la empresa se haría cargo del dragado desde la desembocadura hasta su muelle, unos siete kilómetros, más un tramo adicional de seguridad.
«Una barcaza representa 145 camiones. Cada convoy trae tres barcazas, es decir, casi 500 camiones menos en la ruta, con la diferencia de costos que eso implica, porque el flete fluvial es mucho más barato que el camión», explicó.
Azula detalló que todo el combustible que llega desde San Lorenzo a la planta de YPF en Barranqueras se distribuye luego a Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones y el norte de Santa Fe. «Por eso es sumamente importante», enfatizó.
Costos logísticos
y competitividad
La administradora remarcó que el dragado permitiría que el puerto cumpla plenamente su función. «Hoy recibimos carga que se consolida acá, pero se exporta por camión cuando lo ideal sería que salga por barcaza hacia los puertos de trasbordo o directamente a ultramar», señaló.
También destacó el impacto positivo para las importaciones. Actualmente, empresas como NI operan en el puerto importando productos de bazar y neumáticos para camiones y colectivos. «Hoy todo llega en camión, pero con el servicio fluvial podrían transbordar en Montevideo y venir por barcaza hasta Barranqueras, abaratando enormemente los costos», explicó.
Para graficar la diferencia, Azula comparó los valores logísticos: «Si el costo del camión es 100, el ferroviario es 50 y el fluvial es 25».
Producción regional
y corredor bioceánico
En relación con la producción granaria, indicó que actualmente hay cerca de 100.000 toneladas acopiadas y que ingresan entre 12 y 15 camiones diarios de girasol, que «deberían salir por barcaza». «Por eso era mi necesidad de hablar con funcionarios nacionales y que tomen conciencia de lo que significa el puerto de Barranqueras en el lugar geopolítico en el que estamos», afirmó.
Azula subrayó además el potencial del puerto como nodo estratégico del corredor bioceánico. «Tenemos potenciales clientes como Paraguay, que quiere salir al Pacífico por los puertos de Mejillones y Antofagasta, y también el sur de Brasil», indicó, y recordó que desde hace décadas se habla de este proyecto.
Infraestructura y
complementariedad con Corrientes
Al comparar Barranqueras con el puerto de Corrientes, aclaró que no se trata de competencia. «Son dos puertos que se complementan. De hecho, ya hemos consolidado carga en Barranqueras que salió en barcaza desde Corrientes rumbo a Italia», ejemplificó.
Destacó además que Barranqueras cuenta con ventajas logísticas clave: acceso directo a las rutas nacionales 16 y 11 sin afectar el tránsito urbano y una infraestructura superior al norte de Rosario, con silos, galpones y maquinaria. «Somos el puerto con mejor infraestructura en la región», aseguró.
Modernización y
nuevos servicios
Azula resaltó la modernización del puerto, con la incorporación de escáneres para camiones y pallets, y el avance en la habilitación del depósito fiscal. «Será un servicio nuevo para la provincia y también puede cumplir un rol clave para descomprimir Ezeiza, que hoy está colapsado», sostuvo.
Exportaciones e
importaciones en crecimiento
Entre los logros recientes, mencionó la consolidación local del cuero salado que se procesa en Puerto Tirol, la exportación de carbón vegetal a Brasil, Asia y Europa, y el envío de madera a China. También destacó una operación inédita: la primera exportación de sandía y zapallo desde la zona de Castelli y el Impenetrable con destino a Uruguay, con miras a abrir mercados europeos.
«Se está tratando de dinamizar y volver a hacer del puerto de Barranqueras lo que fue: un motor de la economía», afirmó.
Cambio de impronta
y agenda pública
Azula sostuvo que uno de sus principales objetivos fue «poner al puerto en la agenda». «Estábamos catalogados como inviables o cerrados. Hoy demostramos que el puerto está a la altura para prestar servicios», dijo.
Indicó que se recuperaron operaciones de importación, se sumaron nuevas empresas y se realizaron inversiones con recursos propios, como la compra de maquinaria. «Creo que se le cambió la impronta al puerto», explicó.
«Un desafío personal
e institucional»
La administradora del Puerto de Barranqueras, Alicia Azula, realizó un extenso balance de su gestión al frente del organismo y reflexionó sobre el presente y el futuro de la ciudad, el rol estratégico del puerto, la situación política local y las deudas estructurales que, a su entender, aún condicionan el desarrollo de Barranqueras.
Azula, quien fue intendenta de la ciudad durante 17 años, aseguró sentirse «cómoda y bien» en su actual función y definió al puerto como «un desafío personal e institucional».
«Siempre, en todos los años que fui intendenta y desde que vivo en Barranqueras, quise que el puerto resurja y vuelva a ser lo que era», expresó.
En ese sentido, recordó su vínculo personal y familiar con la actividad portuaria: «Estoy casada con un vecino de Barranqueras cuyo padre tenía una agencia marítima, así que me transmitió todo lo que significaba el puerto en su historia y en su esplendor».
Para Azula, la decadencia del puerto impactó de lleno en el desarrollo urbano y social de la ciudad.
«Barranqueras fue una ciudad pujante, muy importante dentro del área metropolitana, con muchos servicios que se fueron perdiendo a medida que el puerto se fue durmiendo», sostuvo.
El resurgimiento del
puerto y el impacto en la ciudad
La administradora destacó que la reactivación portuaria puede convertirse en un motor clave para la ciudad, que hoy atraviesa un proceso de crecimiento comercial.
«Hoy Barranqueras tiene una gran actividad comercial, se está expandiendo por todas las avenidas, hay inversiones y gente apostando a actividades gastronómicas. Ver al puerto surgir sabemos que le va a dar un empuje enorme», afirmó.
Consultada sobre una eventual vuelta a la Intendencia, Azula fue clara: «Yo soy soldado de un proyecto político conducido por el gobernador, que es nuestro líder y quien va a armar la estrategia electoral con vistas al 2027».
Y agregó: «Si el gobernador considera que debo seguir en la administración del puerto, no me desagradaría. Y si me dice que lo acompañe desde una candidatura a intendente, tampoco tendría ningún problema».
Las cuentas
pendientes de Barranqueras
Azula reconoció que, con el paso del tiempo, quedan proyectos inconclusos que siguen siendo una deuda para la ciudad.
«Cuando uno se retira un poco y analiza lo que hizo, hace un balance: esto lo hice bien, esto lo hubiera hecho distinto y esto me quedó pendiente».
Entre esos pendientes mencionó la terminal de ómnibus, cuya gestión inició en 2004, y el proyecto integral de la costanera.
«La costanera fue armada, desarmada, soñada y gestionada. Era una avenida desde la rotonda del puente hasta la de Forestación, con doble mano e iluminación central. Se hizo a medias y no se le dio la impronta que necesitaba».
Para la exintendenta, recuperar la identidad ribereña es clave: «Barranqueras necesita que la comunidad vuelva a mirar al río, que dejemos de mirar la 9 de Julio y volvamos a sentirnos una ciudad portuaria y ribereña».
Críticas a la gestión municipal
y problemas estructurales
Azula también fue crítica con la situación actual del municipio y señaló el deterioro urbano y ambiental.
«La ciudad ha decaído mucho, se han proliferado los basurales y se evidenciaron problemas estructurales de desagües».
En ese marco, apuntó a las dificultades de gestión financiera: «Durante los primeros años se gobernó con una billetera que no era propia. Cuando hubo que administrar con recursos municipales, se dieron cuenta de que había que ajustar».
Y utilizó una metáfora doméstica para explicarlo: «Es como en tu casa: cuando mamá te ayuda todos los meses es fácil llegar a fin de mes; cuando no está, tenés que reorganizarte».
La apuesta a la
recuperación del puerto
Azula destacó el trabajo conjunto con organismos nacionales para mejorar el predio portuario.
«Cuando me hice cargo hubo una empatía con Aduana y Prefectura. Sin firmar nada, nos pusimos de acuerdo en mejorar el aspecto del puerto».
Entre las acciones realizadas mencionó un plan de descacharrizado, la compactación de autos abandonados y tareas de pintura y puesta en valor del muro histórico.
«Queremos que la gente llegue
al puerto, que lo sienta propio».
La reciente visita del ministro Diego Santilli fue, según Azula, una muestra concreta del movimiento que comienza a recuperar el puerto.
«Ese día había entre 25 y 30 camiones de girasol, un camión descargando palo santo. Había movimiento, y eso es lo que queremos mostrar todos los días».
Mensaje final a la comunidad
Finalmente, la administradora llamó a trabajar de manera conjunta entre el Estado y los vecinos.
«Tenemos que recuperar el sentimiento de cuidar el espacio público. Hay responsabilidad del gobierno, pero también del vecino que arroja basura en cualquier lado».
Y concluyó:
«Si a Barranqueras le va bien, nos va bien a todos. Tenemos que volver a sentir orgullo de nuestra ciudad».

