El diputado provincial del bloque Partido Justicialista (PJ), Luciano Moser, entrevistado por LA VOZ DEL CHACO, analizó el escenario económico actual y advirtió sobre un deterioro sostenido de las condiciones sociales, especialmente vinculado a la evolución de los salarios frente a la inflación y a proyecciones macroeconómicas que, según remarcó, han quedado desactualizadas.
En ese marco, el legislador cuestionó el escaso impulso del gobierno del Chaco hacia un modelo de desarrollo centrado en la autonomía y el crecimiento interno, y señaló que esta situación se agrava por una realidad social adversa, caracterizada por ingresos deteriorados y crecientes dificultades para sostener el consumo.
Moser subrayó que el salario constituye el principal indicador de este proceso de pauperización, y que la pérdida de poder adquisitivo se ha convertido en un elemento clave para comprender la actual dinámica económica, en contraste con previsiones anteriores que proyectaban una evolución más moderada de los precios.
Asimismo, recordó que en las estimaciones iniciales del presupuesto nacional para 2027 se contemplaba un escenario con una inflación del 10 por ciento, pero que factores externos, como el contexto internacional de guerra en Oriente y otros conflictos globales, alteraron esas previsiones y generaron un desfasaje significativo entre los ingresos y el costo de vida.
En este sentido, advirtió que la brecha entre inflación y salarios configura un escenario complejo para las provincias, que deben sostener políticas públicas con recursos limitados y frente a una creciente demanda social, lo que profundiza las dificultades estructurales de las economías regionales.
RECURSOS PROVINCIALES Y TENSIÓN FEDERAL
Moser advirtió sobre una «grave resignación» de recursos nacionales por parte de las provincias, fenómeno que, según explicó, impacta de manera directa en la capacidad de gestión y en la autonomía financiera de los estados subnacionales.
«En este contexto, la resignación que están haciendo las provincias de recursos nacionales es tremenda», afirmó, y subrayó que esta situación se origina en decisiones políticas que afectan el equilibrio federal y reducen el margen de acción de los gobiernos provinciales.
En ese sentido, calificó a la ley de reforma laboral como uno de los factores que más inciden en las arcas provinciales, al remarcar que sus disposiciones «impactan de lleno en las arcas provinciales y no favorecen en nada a los trabajadores».
Asimismo, sostuvo que existe «todo un modelo económico que atenta contra el federalismo», al considerar que la reducción de transferencias y recursos implica, en términos concretos, una pérdida de capacidad de decisión para las provincias, lo que debilita su rol dentro del esquema institucional.
El legislador también señaló la eliminación de fondos en áreas sensibles como la educación, donde, según detalló, se han suprimido mecanismos de transferencia automática que anteriormente garantizaban una mayor previsibilidad presupuestaria para las jurisdicciones.
Modelos en disputa
El legislador contrastó el modelo económico actual con experiencias previas, en particular con los procesos posteriores a la crisis de 2001, y destacó el rol del peronismo en la reconstrucción económica y social del país.
En ese sentido, afirmó que «el peronismo fue responsable de la salida de la crisis de 2001 con Duhalde, con Kirchner y luego con Cristina», y resaltó la implementación de políticas orientadas a la inclusión y al crecimiento con participación social.
Asimismo, remarcó que esas experiencias demostraron que es posible revertir crisis profundas mediante un enfoque que priorice el bienestar general, al subrayar que «eso demostró que se puede salir, que se puede salir con la gente adentro, con beneficios para todos y no solo para algunos sectores».
Moser estableció una diferencia conceptual entre ese enfoque y el actual, al considerar que el modelo vigente «parece orientado a construir un país para pocos», lo que, a su entender, incrementa las desigualdades y limita las oportunidades de desarrollo equitativo.
En esa línea, advirtió que este esquema genera «una tensión social que se va a profundizar», y anticipó un escenario de mayor conflictividad si no se modifican las políticas económicas y sociales en curso.
Presupuestos desfasados
Moser sostuvo que la combinación de la pérdida de recursos y las variaciones inflacionarias ha generado un desfasaje entre los presupuestos provinciales y el presupuesto nacional, lo que limita su utilidad como herramienta de planificación.
En ese marco, explicó que los presupuestos «quedan totalmente desfasados respecto del presupuesto nacional y fuera de contexto», por lo que pasan a ser documentos meramente indicativos, sin una correspondencia real con las variables económicas vigentes.
El diputado enfatizó que la inflación se mantiene en niveles elevados, al señalar que «la inflación -con guerra o sin guerra- sigue en torno al 30% anual», y remarcó que esto evidencia la persistencia de un problema estructural que no ha sido resuelto por las políticas actuales.
Además, cuestionó las estrategias implementadas para contener la inflación y subrayó que se «seca» a la gente y a la economía como mecanismo de ajuste, sin lograr resultados efectivos en la reducción sostenida de los precios.
En ese contexto, planteó la ausencia de incentivos orientados al crecimiento económico, al considerar que no existe «una estrategia distinta orientada a generar incentivos para el crecimiento económico que beneficie al conjunto de la sociedad», lo que limita las posibilidades de recuperación.
Conflictividad social
En relación con el clima social, el diputado expresó su preocupación por el aumento de la conflictividad, al señalar que en este contexto «la represión comienza a aparecer con mayor intensidad», lo que interpretó como un indicador de tensiones crecientes.
Moser vinculó esta situación con la historia política argentina, al recordar el rol de la participación popular en la recuperación democrática y el protagonismo de los partidos políticos en la consolidación institucional del país.
En esa línea, destacó la importancia de preservar ese legado, al considerar que la movilización social y la acción política han sido herramientas fundamentales para superar etapas de crisis y avanzar en la construcción democrática.

