En contacto con La Voz del Chaco, el director de cine Leo Damario presentó su séptima película, Solo Fanáticos, y analizó el presente del cine argentino, su proceso creativo y las influencias que marcaron su recorrido artístico.
Durante el diálogo, el realizador sostuvo que su obra no puede pensarse únicamente como una película, sino como parte de una experiencia más amplia, atravesada por lo cultural, lo político y lo estético.
Damario explicó que la idea del film surgió a partir de su propia experiencia y del cruce con la literatura contemporánea. “Mi cine parte mucho de la experiencia, como el de todos los cineastas, pero también de la literatura”, señaló, y agregó que su mirada artística se nutre de múltiples disciplinas. En ese sentido, definió su trabajo como una búsqueda constante dentro de una “plasticidad” que excede el lenguaje cinematográfico.
El director sostuvo que Solo Fanáticos se construyó como una “experiencia 360”, en la que el estreno, la puesta en escena y la circulación del film forman parte de una misma obra. “Hay algo medio warholiano en esta idea de hacer arte. La película es una parte de algo más grande”, afirmó.
En esa línea, recordó la premiere realizada en un shopping porteño, con una puesta que incluyó limusinas, paparazzis y cobertura mediática, lo que definió como una “farsa construida” que dialoga con el propio contenido de la obra.
Sobre el contexto en el que se inscribe la película, Damario consideró que su propuesta responde a un momento crítico del país. “Nuestra respuesta fue delirante y psicodélica”, dijo, y remarcó que el film busca tensionar los límites entre realidad y representación. Según explicó, la obra también se plantea como una crítica a ciertos sectores del análisis cinematográfico: “Para analizar la mariposa le ponen el pie encima. El cine está vivo y no puede diseccionarse de esa manera”, opinó
En relación a sus influencias, el realizador mencionó una amplia variedad de cineastas y corrientes, desde el cine clásico hasta el experimental. Aseguró que su formación fue autodidacta y que se dio principalmente a través del consumo cultural. “Mi educación fue en revistas, videoclubes y estaciones de tren”, recordó. En ese recorrido, destacó la importancia del cruce entre cine, música y literatura como motor de su desarrollo artístico.
Al referirse a su trayectoria, Damario evitó encasillarse en una definición cerrada. “No termino de saber quién soy, es una búsqueda constante”, sostuvo. Sin embargo, reconoció algunos hitos en su carrera, como la realización de proyectos vinculados a figuras de la música y la experimentación con distintos formatos audiovisuales. En ese sentido, planteó que su trabajo se caracteriza por tomar elementos del mainstream y resignificarlos desde una perspectiva artística. “Me gusta subvertir, discutir y divertirme en esas batallas”, afirmó.
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue su mirada sobre el cine argentino actual. Damario fue crítico con ciertas producciones independientes, a las que consideró “tediosas” y alejadas del público. “Hay una pérdida de confianza del espectador. Esa es la gran batalla que estamos dando”, señaló. En contraposición, definió a Solo Fanáticos como una película “corta, dinámica y veloz”, pensada para recuperar el interés de la audiencia.
El director también subrayó el carácter político de su obra, especialmente en lo que respecta a la construcción de sus personajes. Destacó que la protagonista es una mujer embarazada y que la película aborda temáticas de género desde una perspectiva contemporánea. “Es un hecho artístico y político en sí mismo”, afirmó, y agregó que este enfoque busca dialogar con debates actuales sin perder el carácter narrativo.
Consultado sobre qué puede esperar el público de su última película, Damario aseguró que se trata de una propuesta “inesperada e irreverente”, que desafía las convenciones tradicionales del relato. “Es una película que hackea la propia trama”, explicó, y señaló que uno de sus principales objetivos fue romper con ciertas estructuras narrativas del cine nacional.
En el tramo final de la entrevista, el realizador dejó un mensaje dirigido al público. “Que la gente vaya al cine, que escuche música, que busque cultura”, expresó, y remarcó la importancia de sostener una actitud activa frente al consumo cultural. “El país es inmenso y hay que salir a buscar esa riqueza”, sostuvo.
Damario también valoró el trabajo de los espacios de difusión cultural en el interior del país y destacó la importancia de generar nuevas miradas desde distintos territorios. “Hay que seguir en la búsqueda de una cultura disruptiva, pero constante”, concluyó.
De esta manera, el director dejó planteada una reflexión que atraviesa tanto su obra como su visión del cine: la necesidad de recuperar el vínculo con el espectador y de pensar el arte como una experiencia viva, en permanente transformación.

