Israel realizó el mayor ataque contra la infraestructura del grupo terrorista Hezbollah en Líbano desde el inicio de la operación “Rugido del León”, según informó el Ejército de Defensa de Israel (IDF). Hasta el momento se reportaron al menos 254 personas muertas y 1.165 heridas.
En un lapso de diez minutos y de forma simultánea en varias áreas, el ejército israelí llevó a cabo una ofensiva coordinada contra aproximadamente 100 comandos e infraestructuras militares del grupo criminal financiado por el régimen de Irán en Beirut, el valle de la Becá y el sur de Líbano.
El comunicado detalló que la operación incluyó ataques a comandos de inteligencia, cuarteles centrales y sitios de mando y control empleados por miembros de Hezbollah para organizar y planificar atentados contra fuerzas israelíes y civiles. Además, fueron atacadas infraestructuras de sistemas de fuego y marítimos responsables del lanzamiento de misiles contra posiciones del IDF y contra territorio israelí. Entre los objetivos también figuraron activos de la “Fuerza Radwan” y de la Unidad Aérea 127, identificadas como las unidades de élite de la organización.
La ofensiva israelí se preparó sobre la base de información de inteligencia precisa y fue planificada durante semanas por el personal de la rama de Operaciones, Inteligencia, la Fuerza Aérea y el Comando Norte. El objetivo, según el IDF, fue profundizar el daño a la capacidad operativa de los terroristas de Hezbollah.
La mayoría de las infraestructuras atacadas estaban situadas en zonas densamente pobladas. El comunicado del ejército acusó a la organización terrorista de emplear a la población civil libanesa como “escudo humano” para proteger sus operaciones. Antes de los ataques, se adoptaron medidas para minimizar en la medida de lo posible el impacto sobre personas no involucradas.
Israel ejecutó una ofensiva aérea que alcanzó cerca de 100 objetivos de Hezbollah en diferentes regiones de Líbano, incluyendo Beirut, el valle de la Becá y el sur del país. El Ejército de Defensa de Israel calificó la acción como el mayor ataque contra la infraestructura de Hezbollah desde el inicio de la actual operación, señalando que los blancos fueron centros de mando, inteligencia y unidades de élite de la organización.


