El presidente de la Unión Industrial del Chaco, entrevistado por LA VOZ DEL CHACO, advirtió sobre un «gran deterioro» de la actividad industrial en la provincia y en el país, atribuido principalmente a la caída del consumo, el cierre de empresas y la pérdida de empleo, con sectores como la construcción, la textil y el papel entre los más afectados. Señaló además el impacto de alrededor de 40 embargos bancarios atribuidos al ARCA, que no solo paralizan a las empresas directamente alcanzadas, sino que afectan a toda su cadena de proveedores y clientes, profundizando el riesgo de cierres en cadena. En ese contexto, reclamó una ley de emergencia para las pymes, el freno de los embargos y la revisión del esquema energético por sus altos costos. El referente sectorial remarcó que la crisis es más grave y más rápida que la de 2001, advirtió sobre el avance de la informalidad como mecanismo de supervivencia y llamó a una respuesta conjunta entre instituciones, gobiernos y sectores políticos para evitar un mayor colapso del entramado productivo.
El presidente de la Unión Industrial del Chaco, Aldo Kastón, entrevistado por LA VOZ DEL CHACO advirtió sobre un escenario de fuerte deterioro del entramado productivo provincial y nacional, marcado por la caída del consumo, el cierre de empresas y la pérdida sostenida de empleo.
Kastón remarcó que la falta de mercado es el factor estructural principal que está provocando el colapso progresivo de múltiples sectores industriales, desde la construcción hasta la industria textil y el papel, con una contracción generalizada de la actividad económica. En ese contexto, advierte que la situación es más grave que crisis anteriores, como la de 2001, debido a la velocidad del deterioro y al impacto acumulado en un período más corto.
Kastón remarcó que alrededor de 40 empresas ya se encuentran con cuentas embargadas, lo que genera un efecto dominó que paraliza operaciones, impide el acceso al crédito bancario y compromete el pago de salarios y obligaciones. Frente a este panorama, reclamó una ley de emergencia amplia para las pymes, el freno inmediato de los embargos y la retroacción de la situación al menos 30 días, además de medidas sobre energía, cuyo costo considera inalcanzable.
Finalmente, el dirigente industrial expuso una dura crítica más amplia al rumbo económico y político, al que responsabiliza de haber conducido al actual nivel de crisis, más allá del signo partidario. Sin proponer una solución estrictamente política, insiste en la necesidad de una respuesta institucional y multisectorial, con participación de cámaras empresarias, gobiernos provinciales y distintos espacios políticos. También advierte sobre la pérdida de empleo calificado, el avance de la informalidad como estrategia de supervivencia y la reconfiguración forzada de empresas que, como en su propio caso, debieron cambiar de rubro para sostener su actividad.
- Aldo Kastón, presidente de la Unión Industrial del Chaco, ¿cuál es la situación de las industrias? ¿Y es cierto que hay embargo del ARCA a numerosas empresas?
- La industria viene en un gran deterioro. La falta de mercado hace que se deteriore cada vez más. Vemos cómo se vienen cerrando empresas; algunas aparentemente se reconfiguran, pero la realidad es que se están cerrando y mucho empleo está quedando en la calle. Si a esto le sumamos que la semana pasada el ARCA salió en forma masiva y muy agresiva a embargar cuentas, se genera un descontrol porque por cada cuenta embargada o empresa embargada hay seis o siete empresas hacia atrás que se ven afectadas. Son proveedores, consumidores, una cadena de firmas que impacta directamente en el funcionamiento de la empresa embargada. Hoy estamos viendo alrededor de 40 empresas con sus cuentas embargadas. Nos encontramos ante la posibilidad de un fracaso total del proceso económico en la provincia y en la nación. Creemos necesario reclamar, como venimos haciendo desde hace tiempo, una ley de emergencia. Ya no alcanza con una ley de emergencia industrial, sino que debe ser una ley de emergencia para todas las pymes, porque los embargos no son exclusivamente a la industria. En nuestro caso, reclamamos una ley de emergencia industrial. No es solo la Unión Industrial la que lo plantea: FECHACO también pidió flexibilidad y créditos blandos para la industria y el comercio. Ya realizamos este reclamo en Buenos Aires hace varios meses. La Unión Industrial Argentina también lo hizo, luego en el Parlanor en Tucumán, en un encuentro de las diez provincias del NEA, y hace unos 20 días estuvimos en la Cámara de Diputados en Buenos Aires, reiterando lo mismo. Hasta ahora no hubo respuesta concreta. Se han presentado dos proyectos de emergencia en el Senado y en Diputados, pero no encontramos soluciones. Sí es cierto que se sumaron muchas entidades: FECHACO, CAME y la Cámara Argentina de Comercio también reclamaron lo mismo. Insisto en algo que repito hace tiempo: debemos unir a todas las instituciones para hacer un reclamo conjunto. Incluso le pido al gobernador que acompañe este pedido, directamente a través de los legisladores nacionales, porque la situación es muy grave. Si continúan los embargos en la provincia, vamos hacia un quiebre importante en la recaudación. Lejos de recaudar más, el ARCA va a recaudar menos. Una empresa que cierra sus cuentas deja de funcionar, y eso arrastra a muchas más. El impacto económico es enorme y va a dejar más gente sin trabajo. Se van a multiplicar los cierres porque cuando una empresa cae, seis o siete alrededor se ven afectadas. Esto no es un invento: es una realidad. Son proveedores o empresas vinculadas que comienzan a sufrir las consecuencias. Estos embargos, además, no permiten acceder al descubierto bancario para pagar obligaciones. Se están generando situaciones incluso por anticipos de ganancias. El desorden es muy grande. No vemos posibilidades de salida. Pedimos retrotraer la situación a 30 días atrás, frenar los embargos y volver a empezar. Mientras no se reactive el consumo en Argentina, las empresas van a seguir cayendo.
-¿Y esta ley de emergencia qué contemplaría? - En principio, que el ARCA deje de embargar y que se retrotraiga la situación al menos 30 días, levantando los embargos ya realizados. En segundo lugar, debemos contemplar la situación energética. La energía tiene valores inalcanzables y además es insuficiente. Hoy no hay mayores inconvenientes porque la actividad industrial bajó entre un 40% y un 50%. Si estuviéramos produciendo al 100%, el sistema colapsaría. Hay que replantear toda la situación para volver a un país productivo. Un país sin industria no es un país. Cada vez que Argentina fue un país industrial, acompañó el crecimiento general. Queremos volver a esa situación.
Crisis y colapso del entramado productivo
- ¿Esto es resultado de una política económica del gobierno de turno?
- No voy a hablar de política. La sensación que tengo es que a esta situación nos llevaron los políticos, del color que sea. Ellos tienen que hacerse cargo y sacarnos de acá. Tienen que dejar de lado las peleas internas y pensar en un país industrial. Además de la industria, la educación, la salud y la seguridad están dañadas por errores en los procesos políticos. Cada sector debe hacer lo suyo: los industriales producen, los médicos curan, los docentes enseñan. Nosotros no podemos decirle a un político qué hacer, pero sí exigir que nos escuchen. Estamos preparando un encuentro para invitar a instituciones de distintas provincias y también a todo el espectro político. No queremos que sea una reunión que caiga en saco roto, sino una instancia fuerte, similar al Grito de Alcorta, donde se plantee con claridad la necesidad de una industria activa.
- ¿Tienen previsto un encuentro con FECHACO, Cámara de Comercio y otras instituciones?
- Sí. Estamos organizando una reunión para la primera semana de junio. Queremos convocar a todas las instituciones y también a todos los sectores políticos para pensar juntos cómo salir de esta situación.
- En los últimos meses la crisis se profundizó en varios sectores, ¿no?
- Totalmente. Lo primero que cayó fue la construcción: pasamos de 15.000 empleos registrados a entre 2.500 y 3.000. Ese fue el primer golpe. Luego cayó la industria textil, el papel y otras actividades. Después se afectaron las pymes proveedoras y el comercio, que pasó de consumir primeras marcas a terceras marcas. Hoy hay una balanza comercial positiva, pero eso responde a la caída de importaciones y del consumo interno. La gente ya no compra ni lo barato. En los números puede verse positivo, pero la realidad es una caída fuerte de la actividad económica.
- ¿Es comparable con los 90 o el 2001?
- Es peor. El 2001 fue consecuencia de los 90, que llevaron diez años. Ahora en tres años se llegó a una situación muy grave. Además, hoy tenemos una población mucho mayor, lo que hace todo más complejo.
- ¿Cómo está su empresa en el parque industrial?
- Nuestra empresa de packaging venía en deterioro constante, por lo que decidimos reorientarnos y entrar en el rubro alimenticio. Así nació la producción de alfajores, que tiene apenas 60 días y aún está en etapa inicial. El packaging cayó porque bajó el consumo: la industria alimenticia produce menos y reemplaza envases por opciones más económicas. Eso afectó fuertemente la actividad. Teníamos 32 empleados y hoy entre las dos empresas no llegamos a la mitad. Bajamos a 12 trabajadores en total.
- ¿Esto se replica en otras empresas del parque industrial?
- Sí, totalmente. Hay empresas que prácticamente quedaron como depósitos de transferencia, sin producción real, porque no hay consumo. Sin consumo, no hay forma de producir.
Informalidad, financiamiento bancario y restricciones operativas
- Esta apertura de importaciones que se hizo con este gobierno, algunos dicen que es indiscriminada, afectó en forma negativa a la producción local nacional.
- Sí, totalmente. Tengo una discusión sobre las importaciones. El tema es el siguiente: no hay que cerrar las importaciones porque hay cosas que nosotros no hacemos acá. Por ejemplo, todos importamos máquinas de China o de distintos lugares del mundo para producir. Pero una cosa es importar una máquina que acá no se produce y otra cosa es traer el producido de esa máquina. Voy a traer una máquina que fabrica zapatos y ahora se está trayendo el zapato. Lo grave hoy es que no solo no se trae la máquina, sino que tampoco se fabrica acá, y además se están trayendo cosas de muy baja calidad que tampoco se están comprando. Vos ves lugares con mucho importado y están vacíos; la gente ya no está comprando. A eso me refería cuando decía que la balanza comercial positiva se da porque ya no se está comprando ni siquiera lo importado barato.
- ¿Y qué tiempo le das o cuánto creés que las empresas en crisis van a poder subsistir en esta situación?
- Con este tema de los embargos estamos en la puerta del cierre de un montón de empresas. Te digo que hay empresas que no saben cómo sostenerse porque hoy todo se mueve con el banco: no podés comprar mercaderías si no es con Echeq, no podés vender si no es con Echeq. Nosotros, que somos mayoristas, no tenemos posibilidades de manejar efectivo. Los empleados se pagan por cuenta bancaria, los impuestos también. No ves el dinero prácticamente, es todo dinero digital, y si te cierran esa puerta no tenés movimiento, no hay posibilidades.
- Alfredo González de FECHACO decía en otra entrevista que muchas empresas están creciendo en la informalidad.
- Y lógicamente, pero la informalidad no es suficiente para sostenerte. Una empresa con 30, 40, 20 o 10 empleados no puede pasar a la informalidad porque tenés juicios laborales. No podés pagar sueldos sin consecuencias. Necesitamos recomponer esto rápidamente. Un comercio pequeño puede pasar parte de su actividad a la informalidad por supervivencia, pero no podés pasar un país entero o el 30 o 40% de la industria a la informalidad. Coincido en que mucha gente va a pasar a la informalidad, pero los juicios que esto va a generar van a ser otro problema económico que no vamos a poder manejar.
- Las empresas en parques industriales tienen beneficios impositivos. ¿Esto no alcanza?
- No, para nada. El gobierno provincial nos tiene que acompañar. Se han hecho algunos esfuerzos, como bajar rentas, pero no es suficiente. El Estado puede tomar medidas, pero no alcanzan para paliar esta situación de extrema crudeza como los embargos de ARCA.
- Desde la construcción dicen que la mano de obra especializada se pierde cuando se paralizan las industrias.
- Preparar y capacitar a una persona para que opere ciertas máquinas lleva dos años o más. Ese trabajador que se pierde porque lo tuviste que echar no vuelve más a la misma actividad. Es muy difícil que vuelva y volver a capacitar es muy difícil. No tenemos que permitir que se cierre ninguna industria, porque la industria que se cierra no se recomponen.
Llamado a la unidad institucional frente a la crisis económica
- Se aprobaron leyes de flexibilización laboral para facilitar el empleo. ¿Tuvo resultados?
- Esa crítica la hice en la Unión Industrial en Buenos Aires. Todas estas leyes para supuestamente mejorar el empleo no funcionan. Se armó un esquema para grandes empresas, como las que van a la minería o al RIGI. A las pymes no nos beneficia. Nos dicen que si tenés que echar a alguien, lo indemnices en un año, pero nosotros no nos beneficiamos echando gente. Nos beneficiamos cuando toda la gente trabaja. Si estás echando gente es porque no estás produciendo ni vendiendo. Eso no es negocio. Pagar buenos sueldos y tener la gente trabajando es lo mejor. Se habla de que el país iba a generar un millón de empleos con el RIGI. Chile lleva 50 años produciendo en la cordillera y no llega a 400.000 empleos. Y con nueva tecnología habrá menos empleo aún. Además, los que se pierden acá pueden ser más que los que se generan allá. En el Chaco el RIGI no nos beneficia. No hay inversiones de ese nivel. No hay proyectos de 250 millones de dólares para generar pocos empleos. Tal vez un puente, pero no vemos ese tipo de inversión. En nuestra región esas inversiones no existen. Todo lo contrario, nos afecta negativamente y nos sentimos desprotegidos.
- El déficit cero es importante y dicen que la inflación está bajando.
- Que me expliquen por qué la nafta pasó de 300 a 2100 pesos con una inflación del 2,5%. O por qué la energía pasó de 100.000 a 1.300.000 pesos. Eso indica que la inflación no está medida correctamente. Impuestos y servicios aumentan de forma desmedida en relación con los salarios. Producimos con energía e impuestos carísimos y los precios no alcanzan para cubrir los costos. Hoy estamos produciendo al 50%, por eso la energía parece alcanzar, pero la situación sigue siendo crítica. También se habla de importar gas por no haber invertido en el gasoducto del norte. Van a venir barcos gasíferos que van a bombear el gas y luego se van. Es dinero que se va del país. Mientras tanto, se celebra la balanza comercial, impulsada por el campo, pero eso no responde a una estructura económica organizada.
- ¿Hay desabastecimiento en algún sector?
- En mi rubro y en los que conozco no hay desabastecimiento. No puedo afirmar algo que no existe o que desconozco.
- Finalmente, ¿alguna reflexión?
- Pido el acompañamiento de los políticos y de las instituciones para trabajar en conjunto. Esto nos va a sobrepasar si seguimos con reclamos individuales. Hago un llamado al gobierno provincial y a las instituciones para unir esfuerzos y evitar que esta situación empeore. No podemos permitirnos un día más así.
- Muchas gracias.
- Gracias a ustedes.

