La renuncia del docente Marcelo Alvarenga a la dirección de la Escuela N° 982 de El Espinillo, tras denunciar irregularidades en el funcionamiento de los comedores escolares, dejó en evidencia la dura realidad que atraviesan las escuelas rurales del Chaco.
“No voy a ser cómplice de un sistema que te obliga a mentir”, afirmó el docente y aclaró que los fondos asignados no alcanzan para cubrir la alimentación de los alumnos. “Nos piden rendir 20 días de comedor cuando di 13, que es para lo que me alcanzó el presupuesto”, denunció.
El exdirector advirtió además sobre el impacto en los estudiantes: “Un chico no presta atención, se duerme”, y agregó que muchos llegan a la escuela sin haber comido. “Se descomponen en la fila porque vienen caminando”, resaltó.
La misma situación la viven directores y docentes de otras escuelas rurales de la Provincia que prefieren el anonimato por temor a represalias, pero igual hablan: «Lo que reciben los alumnos en el colegio es la única comida del día», y dejaron un dato alarmante: «Los casos de chicos con cuadros de desnutrición y bajo peso aumentan».
Chaco es una de las provincias más marcadas por la emergencia social en el país. Según datos del Indec de marzo de este año, en Gran Resistencia el 42,2% de la población es pobre, alcanzando el segundo lugar después de Concordia, con el 49,9%. A pesar de ese panorama crítico, las resoluciones oficiales del Ministerio de Desarrollo Humano provincial muestran que del año pasado al actual, la administración redujo a la mitad la partida presupuestaria que se envía a los comedores escolares y, también, la cantidad de escuelas alcanzadas. Hoy, los directivos se encuentran con el desafío imposible de darle el desayuno y el almuerzo a un alumno con un presupuesto de tan solo $800 por día, un poco más de medio dólar. Con eso, apenas se puede comprar un kilo de harina o un alfajor o un paquete de arroz de las marcas más económicas.

En diálogo con diario La Nación, Irma Duarte, directora de la E.E.P. N° 601 en el Paraje Lalelay, en la zona de Tres Isletas, a la que asisten 34 alumnos, aclaró que «. “no hubo ningún tipo de explicación sobre esta medida de reducción de las partidas destinadas al comedor». De hecho, contó que enviaron una nota al Ministerio de Desarrollo Humano con varios directores y la respuesta fue que las partidas que enviaban eran suficientes. «No sé en dónde ven los precios ellos. En los pueblos pagamos casi el doble los productos alimentarios”, afirmó sobre la falta de respuesta de las autoridades.
Si se pone la lupa sobre el valor de la ración, en 2025 era la siguiente: desayuno y merienda, $600; almuerzo, $1000; jornada completa (incluía desayuno o merienda y almuerzo), $1600; y albergue (contemplaba las cuatro comidas), $3000. Este año, los montos estipulados para el desayuno y la merienda son $280; para el almuerzo, $520; para jornada completa, $800; y para albergue, $1600.
Desde el gobierno provincial insisten en que el número es suficiente, pese a los datos de inflación que impactan de lleno en el bolsillo de todos los chaqueños. «Por lo menos en lo que es la economía del Chaco, lo que son los productos no perecederos como el aceite, no tuvieron inflación», sostuvo el ministro de Desarrollo Humano del Chaco, Diego Gutiérrez, intentando justificar el recorte de las partidas.
De todas maneras, los datos del Indec muestran otra realidad: entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas en la región del NEA acumuló un incremento del 38,2%.
*Elaborada con datos de diario La Nación

