En diálogo con LA VOZ DEL CHACO, el curador Gustavo Insaurralde adelantó que la Bienal del Chaco 2026 consolidará el concepto de «arte vivo», permitiendo al público de Resistencia interactuar con los escultores y vivir todo el proceso creativo en directo.
RESISTENCIA — La máxima cita cultural de la región avanza con expectativas renovadas. En diálogo exclusivo con LA VOZ DEL CHACO, el reconocido curador Gustavo Insaurralde reveló los ejes centrales de esta edición, destacando una apuesta firme por profundizar el concepto de «arte vivo» y consolidar un espacio de encuentro directo entre los creadores y la comunidad.
Lejos de constituir una muestra tradicional de contemplación pasiva, el evento se pensó como una vivencia inmersiva. “No será solo una muestra para recorrer, ¡será una experiencia para vivir!”, enfatizó Insaurralde al describir la propuesta que transformará el predio del Domo del Centenario.

Del taller a la calle: el proceso creativo al desnudo
Uno de los diferenciales más potentes que posiciona a la Bienal del Chaco en la vidriera internacional es, precisamente, la posibilidad de romper la barrera entre el artista y el espectador.
Consultado sobre aquello que vuelve único a este certamen frente a otros encuentros del mundo, el curador explicó que el público no se limita a observar piezas terminadas. Por el contrario, los visitantes tendrán la oportunidad de presenciar en vivo la gestación de la obra:
“Podrá observar cómo una idea se transforma en una obra de arte, dialogar con los escultores, descubrir sus técnicas y comprender el enorme trabajo, la dedicación y el talento que hay detrás de cada pieza.”
De esta manera, vecinos y turistas podrán conversar mano a mano con los hacedores, interiorizarse sobre sus procesos creativos y ser testigos privilegiados de cada etapa de trabajo, desde el primer corte sobre la materia prima hasta la consolidación de la escultura.
Cultura, identidad y comunidad
Para Insaurralde, este intercambio constante nutre tanto al artista —que recibe el calor y la devolución inmediata de la gente— como al público, que se apropia del patrimonio cultural de la provincia.
La Bienal se ratifica así como un motor indiscutido de pertenencia, donde creatividad, cultura y comunidad se dan la mano para ofrecer una vivencia capaz de emocionar, inspirar y sentir el arte verdaderamente desde adentro.






