Dos efectivos fueron suspendidos preventivamente y quedaron bajo investigación penal y administrativa. La acusación es grave: el dueño de un Gol Trend sostiene que policías lo intimidaron con “plantarle droga”, se llevaron su vehículo sin formalizar el secuestro y, al día siguiente, el automóvil apareció como resultado de otro operativo.
Un procedimiento policial que inicialmente había sido presentado como el secuestro de un vehículo tras una persecución terminó convirtiéndose en una investigación sobre los propios agentes que participaron de la intervención.
Dos efectivos de la Comisaría Undécima de Resistencia fueron suspendidos preventivamente, con retención de haberes, luego de una denuncia que puso bajo sospecha la forma en que un Volkswagen Gol Trend llegó a manos de la Policía.
La causa quedó en manos de la Fiscalía de Investigación Penal N.º 10, a cargo de Liliana Irala, mientras que el Órgano de Control Institucional (OCI) abrió paralelamente un sumario administrativo.
El punto central que deberá resolver la investigación es contundente: ¿el automóvil fue encontrado durante una persecución, como se informó originalmente, o ya estaba en poder de los policías desde el día anterior?
“TE VAMOS A PLANTAR DROGA”
Juan Martín Varas, abogado del propietario del vehículo, describió públicamente la versión de su cliente.
Según explicó, el hombre circulaba normalmente cuando fue interceptado por los dos policías. Los agentes solicitaron la documentación y habrían detectado alguna irregularidad menor.
Para Varas, esa situación no justificaba el secuestro del automóvil.
Pero el episodio, según la denuncia, escaló rápidamente.
“Los policías se ponen muy violentos, muy agresivos”, relató el abogado en declaraciones a Norte Grande Federal. Y agregó que, mientras se llevaban el vehículo, le habrían advertido al propietario que le iban a “plantar droga”.
Frente al temor generado por esa amenaza, el hombre decidió no resistirse y posteriormente reclamar el automóvil por las vías legales.
Ahí apareció el primer dato que encendió las alarmas.
La defensa comenzó a buscar el expediente correspondiente al supuesto secuestro, el acta confeccionada, los motivos de la medida y la eventual intervención de testigos.
Según Varas, no encontraron nada.
“La sorpresa que nos damos es que este vehículo nunca fue secuestrado formalmente”, sostuvo.
Y lanzó una acusación todavía más grave: “Lisa y llanamente se lo robaron”.
Se trata, por ahora, de la hipótesis sostenida por el denunciante y su abogado, que deberá ser corroborada o descartada por la investigación judicial.
UN DÍA DESPUÉS, EL AUTO APARECIÓ EN UN OPERATIVO
El caso dio un giro cuando el propietario reconoció su vehículo en las imágenes de un procedimiento policial difundido al día siguiente.
El operativo del 26 de agosto había sido informado de otra manera.
Según aquella versión, policías de la Undécima detectaron un Gol Trend blanco circulando junto a una motocicleta y comenzaron una persecución. El conductor habría perdido el control, terminado con el automóvil dentro de una zanja y posteriormente escapado.
Pero el dueño sostiene que para entonces el Gol Trend ya había sido retirado de su poder por policías.
La contradicción entre ambas versiones quedó ahora en manos de la Fiscalía.
Además, el abogado remarcó un elemento que considera determinante: su cliente ya había iniciado gestiones legales al advertir que algo no cerraba con el supuesto secuestro.
“Acudió a los canales legales para, como todo ciudadano, reclamar su propiedad, su vehículo”, señaló Varas.
LA FISCALÍA ALLANÓ Y BUSCA LOS REGISTROS DEL AUTO
La investigación ya derivó en allanamientos en los domicilios de los policías involucrados y en el secuestro de documentación de la propia Comisaría Undécima.
La Fiscalía requirió, entre otros elementos, el libro de novedades y el libro de expedientes.
Esos documentos podrían resultar centrales para reconstruir qué ocurrió con el Gol Trend: si ingresó a la dependencia, cuándo lo hizo, bajo qué procedimiento, quién intervino y qué registros quedaron asentados.
El titular interino del OCI, Hernán Martín, admitió que el organismo tiene sospechas de que el vehículo no habría ingresado formalmente a la unidad policial.
SUSPENSIÓN CON RETENCIÓN DE HABERES
Frente a la gravedad de la denuncia, el OCI dispuso la suspensión preventiva de los dos policías señalados.
Los efectivos no prestarán servicios ordinarios mientras avanza el sumario y la investigación penal, y la medida incluye retención de haberes.
Desde el organismo aclararon que el apartamiento es preventivo y no constituye todavía una sanción definitiva.
Sin embargo, el caso abrió un interrogante mucho más profundo que ahora deberá responder la Justicia: qué ocurrió realmente con el automóvil entre el momento en que su propietario asegura haberlo entregado bajo intimidación y el operativo en el que, un día después, apareció oficialmente como un vehículo secuestrado por la Policía.

