Un nuevo informe técnico elevó a más del 90% la probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026 y comienzos de 2027. Especialistas aclararon que este escenario no implica automáticamente lluvias extremas o inundaciones en Chaco, pero recomendaron reforzar el monitoreo de ríos y los planes preventivos.

El fenómeno de El Niño volvió a fortalecerse durante agosto y podría alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte entre finales de 2026 y comienzos de 2027, según las proyecciones analizadas en la Nota Técnica N.º 5.
El documento, elaborado a partir de información del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo y Copernicus, asigna una probabilidad superior al 90% a ese escenario.
Sin embargo, los especialistas remarcaron que el fortalecimiento del fenómeno no significa que necesariamente se producirán lluvias extraordinarias, crecientes o inundaciones en territorio chaqueño.
¿Qué puede pasar en Chaco y el NEA?
Las previsiones muestran un panorama desigual para la región. El SMN anticipa una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a los valores normales en el norte del Litoral, mientras que en el centro y oeste de Chaco podrían mantenerse registros cercanos a lo habitual.

Para el trimestre comprendido entre septiembre, octubre y noviembre, las condiciones más húmedas se concentrarían principalmente en la Mesopotamia y en el extremo oriental de la región Pilcomayo-Bermejo.
Los especialistas advirtieron que los distintos modelos internacionales presentan diferencias sobre la cantidad y la distribución de las lluvias. Por ese motivo, señalaron que ningún escenario debe ser considerado concluyente por sí solo.
Atención sobre el río Paraná
Al momento del relevamiento, el Alto Paraná presentaba una onda ordinaria en aguas medias-altas, mientras que el río Iguazú se encontraba en descenso después de un pulso reciente. En Corrientes y Barranqueras, los niveles permanecían en aguas medias y por debajo de las marcas de alerta.
Por otra parte, el Sistema Mundial de Alerta de Inundaciones de Copernicus proyecta un aumento de los caudales del Paraná medio a partir de octubre, con una posible intensificación durante noviembre y diciembre.
El informe aclaró que esa señal debe interpretarse como una hipótesis que requiere vigilancia y no como un pronóstico concreto sobre las alturas que alcanzará el río.
Piden preparación, pero sin generar alarma
El documento recomienda a los municipios revisar sus planes de contingencia, reforzar los sistemas de seguimiento hidrometeorológico y adaptar las medidas preventivas según el nivel de exposición y la capacidad operativa de cada localidad.

También aconseja que las decisiones y la comunicación hacia la población se apoyen en los boletines y alertas de los organismos oficiales.
El mensaje central es evitar los dos extremos: minimizar la señal climática o presentarla como la confirmación de un desastre. El Niño aumenta las probabilidades de determinados eventos, pero no permite afirmar de manera automática que Chaco sufrirá inundaciones.
Además, se aclaró que la Administración Provincial del Agua no participó institucionalmente en la elaboración ni en la publicación de la Nota Técnica. La intervención del especialista Julio César Ríos fue realizada a título personal, aunque los datos y orientaciones de la APA continúan siendo una referencia oficial para la toma de decisiones.
El informe está firmado por un equipo de nueve especialistas: Daniel Gustavo Allasia Piccilli, Yamila Chicheri, Rutineia Tassi, João Francisco Carlexo Horn, Jorge V. Pilar (FI-UNNE), Alejandro R. Ruberto (FI-UNNE), Carlos Alberto Depettris (FI-UNNE), Marcelo J. M. Gómez (FI-UNNE) y el . Técnico en Meteorología Sinóptica Julio César Ríos.

