La médica infectóloga María Laura Lescano, integrante de la Sala de Situación de la Dirección de Epidemiología del Chaco, explicó en diálogo con Radio Libertad que la provincia trabaja en la prevención de enfermedades asociadas con las inundaciones, las lluvias intensas y la variabilidad climática.
Como parte del equipo responsable de la vigilancia epidemiológica, señaló que se elaboraron protocolos de contingencia para anticipar riesgos, coordinar la intervención de los servicios sanitarios y detectar posibles brotes.
Asimismo, informó que, hasta el momento, no se han confirmado casos de dengue, sarampión ni rubéola.
PROTOCOLOS
Lescano precisó que los protocolos se diseñaron considerando las características ambientales del territorio chaqueño, los antecedentes epidemiológicos y la situación de las localidades más expuestas.
En ese sentido, advirtió que las previsiones para la primavera y el verano contemplan una alternancia de inundaciones y sequías, con posibles consecuencias para la salud de la población.
Según explicó, estos escenarios pueden dificultar el acceso al agua segura, comprometer la conservación de los alimentos y modificar las condiciones ambientales que favorecen la transmisión de determinadas enfermedades.
Entre los principales riesgos sanitarios, la infectóloga mencionó el dengue, la leptospirosis, el hantavirus, las diarreas y las intoxicaciones alimentarias. Para reducir la exposición, recomendó eliminar recipientes que acumulen agua y puedan convertirse en criaderos de mosquitos, utilizar repelente y mantener los espacios domiciliarios limpios y libres de residuos.
Además, destacó la importancia de consumir agua segura, lavarse las manos con frecuencia, conservar adecuadamente los alimentos y evitar el contacto directo con aguas de inundación o superficies posiblemente contaminadas.
En caso de fiebre, diarrea u otros síntomas, corresponde consultar al servicio de salud y evitar la automedicación.
RESPUESTA SANITARIA
La especialista remarcó que la prevención requiere sostener la vigilancia epidemiológica antes, durante y después de las inundaciones, además de coordinar acciones entre los equipos sanitarios, los municipios y las distintas áreas del gobierno provincial.
En su función dentro de la Sala de Situación, Lescano participa del abordaje técnico de los riesgos y de la planificación de medidas para fortalecer la respuesta sanitaria.
También subrayó el deber de priorizar a las poblaciones vulnerables y garantizar condiciones básicas de protección, como agua potable, alimentos seguros, alojamiento adecuado y asistencia oportuna.
Leptospirosis y hantavirus
La médica infectóloga advirtió que las inundaciones y la acumulación de agua pueden favorecer la proliferación del mosquito aedes aegypti, transmisor del dengue, la chikunguña y el zika.
La especialista destacó la importancia de sostener la prevención domiciliaria incluso cuando no existen casos confirmados, mediante la eliminación de recipientes con agua estancada, la limpieza de patios y la reducción de posibles criaderos.
Según explicó, la presencia del mosquito no implica necesariamente circulación viral, pero exige mantener la vigilancia epidemiológica y reforzar la educación sanitaria para reducir los riesgos de transmisión.
Lescano también señaló que la leptospirosis y el hantavirus requieren atención dentro de los protocolos sanitarios ante las contingencias ambientales, debido a su vinculación con roedores infectados y ambientes contaminados.
Explicó que el contacto con aguas de inundación o suelos contaminados puede aumentar la exposición a la leptospirosis, mientras que el contacto con roedores y sus secreciones representa un riesgo de hantavirus.
Por ello, recomendó extremar las medidas de higiene, evitar el contacto con agua de procedencia dudosa, mantener limpios los espacios habitados y consultar oportunamente al sistema de salud ante síntomas compatibles con estas infecciones.
Detección temprana, clave para la vigilancia epidemiológica
La médica advirtió que el acceso al agua potable y la manipulación segura de los alimentos son prioridades sanitarias durante las inundaciones.
Explicó que el consumo de agua contaminada puede provocar enfermedades gastrointestinales y recomendó verificar su procedencia, recurrir al hervido o a métodos de desinfección autorizados y respetar las indicaciones oficiales para el uso de lavandina, sin improvisar dosis.
También señaló que la interrupción prolongada de la cadena de frío, la conservación inadecuada de productos perecederos y las deficiencias de higiene durante la preparación de las comidas pueden favorecer las diarreas y las intoxicaciones alimentarias.
Lescano también destacó la importancia de la vigilancia epidemiológica y de la consulta médica oportuna ante síntomas compatibles con enfermedades vinculadas con las inundaciones.
Según explicó, los equipos sanitarios deben notificar rápidamente los casos sospechosos y realizar los estudios necesarios para confirmar o descartar diagnósticos, entre ellos los asociados con síndromes febriles, infecciones respiratorias e intoxicaciones alimentarias.
Asimismo, recomendó consultar ante fiebre, vómitos, diarrea o síntomas posteriores al contacto con aguas contaminadas, atender adecuadamente las heridas y revisar la vacunación antitetánica cuando corresponda.
Por último, advirtió sobre la presencia de alacranes y otros animales ponzoñosos en las viviendas afectadas, así como sobre los riesgos derivados de las temperaturas extremas.

