Con el nuevo año que comenzó, la Fundación Conin Barraqueras ratificó su compromiso en la lucha por la erradicación de la desnutrición infantil, para lo cual necesita de la colaboración y aportes de la comunidad. En sus 15 años de historia más de 700 familias han pasado por la fundación, de las cuales el 75% tuvieron atención continua con un diagnóstico integrado y recibieron atención profesional.
En la actualidad atienden a un centenar de niños de la primera infancia con un equipo interdisciplinario compuesto por nutricionistas, asistentes sociales, docentes y demás profesionales.
Claudia Leguiza, secretaria general de Fundación Conin, en contacto con la Radio Facundo Quiroga, explicó cuáles son las maneras de colaborar con el trabajo que realizan, y en qué consiste.
«La Fundación Conin trabaja con lo que se conoce como primera infancia, es decir desde el momento de la gestación, acá estamos hablando de mamás embarazadas, y hasta los tres años, que es una etapa dónde se produce el mayor crecimiento y desarrollo del cerebro del ser humano», comenzó describiendo la referente.
«Todo lo que hagamos en esta etapa, con esa mamá embarazada y desde que nace el niño hasta los tres años, va a ser determinante en el crecimiento integral de ese ser, estamos hablando del cerebro, el órgano que nos va a permitir desarrollar nuestra potencialidad para estudiar, trabajar, desenvolvernos en la vida», continuó detallando.
«Estamos hablando de niños que no tienen ningún tipo de patología salvo problemas de malnutrición, en el caso específico, es un problema grave que puede afectar de manera tal de que ese niño o niña no desarrolle todo su potencial genético y ahí viene ese famoso ni estudia, ni trabaja, se distrae, no puede prestar atención, porque le está faltando todo lo que no tuvo en esa etapa de la vida», aseguró.
«La atención por parte de su madre, que llamamos estimulación, el lazo familiar no solo con la madre, sino con todo el entorno, y la nutrición física a través de la lactancia materna, la leche posteriormente como otro medio de alimentación, y después acercarle al niño la mayor cantidad de nutrientes posibles, no limitarlos solamente a lo que se cree culturalmente o lo que se tiene mano, enseñamos cómo utilizar los recursos para optimizar a lo que hace a la nutrición», expresó.
Al tiempo que aclaró: «No hablamos del Hambre Cero porque es un error, el hambre es un momento, que tenemos todos, y que se puede saciar con cualquier cosa, la nutrición es la que ayuda a desarrollar a ese ser humano a futuro».
«Estamos hablando de un trabajo interdisciplinario. No solo intervienen pediatras, nutricionistas, sino también el área de asistencia social, los trabajadores sociales que detectan el problema en el territorio y lo traen a la fundación, hacen el seguimiento de esa familia, el área de educación, donde tenemos maestras jardineras con sus asistentes, estimulación temprana, sicopedagogas, es un trabajo interdisciplinario, no solo de la talla y el peso del niño, sino también la estimulación, el trabajo con la madre y la integración de todo eso para que el niño potencie su crecimiento integral», precisó.
Dónde y cómo colaborar
Leguiza también recordó que «tenemos una sede física, una casa hace 15 años que es propiedad de la fundación, donde estamos desarrollando nuestras actividades, ubicada en Barranqueras, más allá de que hay niños que se trasladan de Resistencia, en avenida 9 de Julio 5550, «para que la gente se ubique casi al final de la avenida, pasando Ucal, al lado del registro civil y del juzgado de paz de Barranqueras», indicó.
«Para recibir aportes la fundación tiene una cuenta en el Banco del Chaco, donde se pueden realizar transferencias, en los redes se publica constantemente el CBU de la fundación, también pueden acercarnos donaciones a nuestra sede», aportó.
Mientras que «las empresas pueden deducir del Impuesto a la Ganancia, ya que nosotros al ser una fundación y tener los papeles al día, recibimos la inquietud por parte de la empresa, los ponemos en contacto con nuestra contadora, que emite la factura de acuerdo al importe de la donación, y eso se presenta para que se lo debiten del impuesto a la ganancia», describió.
«También tenemos otro sistema que llamamos Amigos de la Fundación Conin Barranqueras, que hacen un aporte mensual más allá que sean o no una empresa, y se emite también el recibo correspondiente», enumeró los diferentes programas con los que cuentan.
«Formas hay muchas», aseveró Leguiza, quien a modo de ejemplo comentó: «El año pasado la señora Coca Yunes, festejó su cumpleaños 80 y nos pidió que lleváramos una urna a su cumpleaños y los invitados al evento debían depositar un sobre en vez de un regalo, otra idea de ayudar».
Asimismo esperan poder retomar eventos que ya son un clásico. «Esperamos que este año la situación de la pandemia vaya disminuyendo los contagios y que podamos volver a hacer los eventos que solíamos hacer, como maratones, que se realizan a fines de agosto, queremos volver a hacerlo, y tenemos pensado otra actividad deportiva, también realizábamos uno o dos test en el año y la cena a fin de año como agradecimiento, y otra forma de juntar fondos», aportó.
También los segundos sábados de cada mes reciben colaboraciones en dos plazas de Resistencia y para lo que también requieren de de colaboradores.
Para colaborar pueden comunicarse a través de las redes sociales como amigosconinchaco en Facebook, e en Instagram como @Coninbarranqueras. «Todo lo que sea redes se está actualizando mostrando las actividades que realizamos», aportó.
«Solicitamos a todos que nos conozcan y que nos acompañen en la atención que brindamos actualmente atendiendo cinco días por semana, a muchas madres embarazadas con su gestación en riesgo por su deficiente alimentación, a los más de 100 niños con sus madres que atendemos con signos de malnutrición, de extrema pobreza y escasa educación y cultura», finalizó.
Programas
La Fundación Conin trabaja con tres programas: docencia, asistencia, e investigación. En docencia brindan talleres de Administración del hogar, una capacitación sobre el manejo de tareas hogareñas.
Se trabaja en destrezas inherentes a la organización y sostenimiento de un hogar. Cocina, que permite a las mujeres formarse, aprendiendo a cocinar una amplia gama de recetas y obtener un oficio como salida laboral inmediata. Manualidades a través de herramientas para que las mamás puedan fabricarles muñecos a sus niños y ademas tener una salida laboral. Se brindará herramientas para la práctica de peluquería y belleza.
Además hay ropero familiar: se arma con donaciones recibidas verificando que la ropa este en las condiciones adecuadas y a la cual las familias pueden acceder a un precio simbólico, a los efectos que quien las adquieran le den un valor a las mismas y aprendan a cuidarlas y conservarlas, realizándose las correspondientes excepciones.
En cuanto a la asistencia, aseguran que el 90% de las visitas planificadas son realizadas. Mientras que el 65% de los beneficiarios muestran una evolución favorable en los indicadores de peso y talla.
Por otra parte, el 80% de los beneficiarios reciben atención profesional y el 85% de los beneficiarios realizan el diagnóstico integrado.
Asimismo, el 75% de los beneficiarios muestra una evolución favorable de sus capacidades cognitivas, motrices, emocionales y sociales.
Historia
En 2005 el doctor Adolfo Andreotti, ex presidente de la Fundación Conin Chaco, conoce el proyecto de su colega Abel Albino que llevaba adelante en de Mendoza, el cual fue creado por el doctor Monckeberg en Chile con el objetivo de «quebrar la desnutrición infantil».
Ese mismo año Andreotti viaja a contactarse con Albino y este le propone iniciar algo similar en el Chaco. Al año siguiente junto amigos y colegas comenzaron a trabajar en Barranqueras en el salón de la parroquia San José, con pocos medios, pero con un interés común: ayudar al niño desnutrido o con riesgo de desnutrirse.
Las primeras familias que fueron atendidas fueron derivadas por los médicos de un centro de salud cercano a la parroquia. Eran familias con niños desnutridos o en riesgo de desnutrición. Detectadas las familias se las visitó en su hábitat, conde se constató que vivían en casillas muy precarias de chapa y maderas, en suma pobreza, sin instalaciones sanitarias mínimas, fundamentales para la salud de sus habitantes.
La primera familia atendida por la fundación estaba compuesta por una joven (23) y sus cuatro hijos (1, 2 y 4 y mellizos -1-). En 2007 llegaron a atender a 8 familias por vez, con ellas se formaban grupos para abordar diferentes temáticas. Los primeros servicios que brindaron a estas familias fueron información para realizar los trámites para la obtención de DNI, la enseñanza de cómo ocupar el agua para bañarse, cocinar, y también medidas de higiene. Se les transmitían valores para lograr perspectivas de vida.
