El presidente de YPF, Horacio Marín, aseguró que la petrolera aplicará una política de “promedios móviles” para evitar aumentos bruscos en los surtidores pese al alza del crudo por el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos.

La escalada bélica en Medio Oriente ya se siente en los mercados globales y enciende alertas en Argentina por el posible impacto en los combustibles. El precio internacional del petróleo volvió a dispararse —con el barril de crudo acercándose a los 85 dólares— en medio de los ataques cruzados entre Irán, Israel y Estados Unidos, una situación que golpeó a las bolsas europeas y elevó la volatilidad energética.
Sin embargo, desde YPF buscaron llevar calma. Su presidente y CEO, Horacio Marín, afirmó que la compañía no trasladará automáticamente las subas internacionales a los surtidores y que mantendrá una política destinada a amortiguar los saltos bruscos.
“No hay que actuar con pánico en estos escenarios. No habría cimbronazos con los precios de las naftas, YPF no lo va a hacer. Tenemos una fórmula matemática para que los picos y los valles no afecten al consumidor”
Horacio Marín, presidente y CEO de YPF
“No hay que actuar con pánico en estos escenarios. No habría cimbronazos con los precios de las naftas, YPF no lo va a hacer. Tenemos una fórmula matemática para que los picos y los valles no afecten al consumidor”, explicó el directivo. Según detalló, la empresa aplica un esquema de “promedios móviles”, que toma referencias de mediano plazo y no el valor diario del barril.
El contexto internacional es complejo. Irán, quinto productor mundial de crudo, controla el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de un tercio del comercio global de petróleo. De acuerdo con Marín, actualmente hay unos 15 millones de barriles que no pueden salir de esa zona por bloqueos, lo que presiona al alza los precios.
El titular de YPF aclaró que el eventual traslado a precios dependerá de la duración del fenómeno. “Si el petróleo se mantiene en torno a los 85 dólares durante cuatro meses, eso va a tener impacto. Pero si se trata de un pico transitorio, el efecto es prácticamente nulo”, sostuvo.

En esa línea, remarcó que los movimientos bruscos pero breves no necesariamente llegan al consumidor final y que, cuando hay ajustes, se aplican de manera gradual. “Nosotros hacemos aumentos muy lentos; no trasladamos todo en un solo día”, señaló.
Marín también explicó que parte de las recientes subas en surtidores se vinculan a incrementos impositivos —como el Impuesto a los Combustibles Líquidos y el de dióxido de carbono— más que al precio internacional del crudo.
Más allá de la tensión global, el conflicto podría tener un costado positivo para el país. Argentina, alejada de la zona de guerra, aparece como proveedor energético confiable. Con el desarrollo de Vaca Muerta y los proyectos de gas natural licuado, la suba del petróleo podría traducirse en más exportaciones y divisas.
Analistas del sector señalan que una cotización alta del crudo mejoraría la balanza comercial energética, mientras que el gas caro encarecería importaciones en el corto plazo, aunque podría acelerar inversiones en infraestructura de GNL.
Por ahora, la clave estará en la duración del conflicto. Si la escalada se prolonga, los precios podrían presionar la inflación local. Si es pasajera, la política de YPF apunta a que el impacto en el bolsillo sea mínimo.
El dato
El Brent superó los 80 dólares y el bloqueo en el Estrecho de Ormuz tensiona el suministro mundial de energía.

Horacio Marín, presidente y CEO de YPF.
Con información de Infobae

