Este lunes trascendió la denuncia de una mujer en la que acusa a su ex pareja de someterla durante meses a amenazas, hostigamiento y violencia psicológica.
Según la presentación judicial, el hombre en cuestión es un empleado de la Fiscalía N° 9 de Resistencia, de iniciales L.M.S., de 34 años, quien le enviaba a su ex fotografías de víctimas de femicidios acompañadas de mensajes intimidatorios, por lo que la Fiscalía N°11 especializada en Género, a cargo de Noel Benítez, dispuso rápidamente una prohibición de acercamiento y la entrega de un botón antipánico para la denunciante.
L.M.S. se desempeña como proveyente en la fiscalía que conduce Fernanda Abraham. La denuncia fue radicada el 27 de abril ante la Unidad Descentralizada de Atención a la Víctima y a la Ciudadanía, en avenida 9 de Julio 318 de la capital chaqueña. Allí la mujer relató que mantuvo con el empleado judicial una relación de aproximadamente un año y medio, iniciada en mayo de 2024 y terminada en octubre del año pasado, con una breve reanudación entre enero y febrero de este año.
Según declaró, decidió separarse por la violencia psicológica que sostuvo de manera constante. En la presentación aseguró que el denunciado se valía de su lugar en el Poder Judicial para amedrentarla: «Él se aprovechaba de su situación laboral diciéndome que haga la denuncia, que total nadie me iba a creer», sostuvo.
De acuerdo con su relato, L.M.S. le enviaba imágenes de víctimas de femicidios mientras estaba en audiencias y le mostraba fotografías de armas secuestradas en distintas causas. La denunciante afirmó que en una oportunidad recibió la imagen de una víctima junto a la frase «así vas a terminar vos», y que en otras ocasiones el mensaje fue: «seguí jodiendo que así vas a terminar».
La mujer también declaró que el empleado judicial le decía que las mujeres que denuncian son «negras de mierda» y «putas» que «merecen estar muertas». Cuando ella le preguntaba cómo podía sostener ese tipo de ideas y al mismo tiempo trabajar en una fiscalía, él respondía, según su testimonio, que «para entender a los violentos él tenía que ser uno». La denunciante agregó que el hombre consumía cocaína y alcohol, y que en ese contexto se producía la mayoría de los episodios violentos.
La presentación describe además episodios de control extremo, insultos y agresiones físicas. La mujer relató que en una ocasión el denunciado le torció la muñeca para desbloquearle el celular por la fuerza y revisar sus mensajes. Sostuvo que el hostigamiento continuó después de la separación, tanto en su lugar de trabajo como en los sitios que solía frecuentar, con amenazas de difundir imágenes íntimas y mensajes intimidatorios a través de redes sociales.
Desde la Fiscalía N°11 informaron que, además de las medidas de protección, ordenaron una intervención sobre el denunciado vinculada a violencia de género y al abordaje de consumo problemático. La causa aún no tiene una calificación legal definitiva y se investiga como amenazas en un contexto de violencia de género. En paralelo, el Poder Judicial inició un sumario administrativo por tratarse de un trabajador del propio organismo.

