El juez del Superior Tribunal de Justicia (STJ) del Chaco, Alberto Mario Modi, recibió un homenaje en reconocimiento a su trayectoria y a su aporte al fortalecimiento de la justicia provincial por parte del Consejo Profesional de la Abogacía de la Primera Circunscripción Judicial, en una ceremonia que reunió a autoridades judiciales, representantes institucionales, magistrados, abogados y familiares.
El acto contó con la presencia del presidente del STJ, Enrique Varela; las ministras Iride Isabel María Grillo y Víctor Del Río; el procurador general Jorge Canteros; el presidente del Consejo de la Abogacía, Miguel Vigier; la vicepresidenta Ethel Gómez y el integrante de la comisión directiva Juan César Penchansky.
También participaron el presidente del Consejo de la Magistratura, Ricardo Urturi; la titular de la Asociación de Magistrados y Funcionarios Judiciales, Fabiana Bardiani; las juezas federales Zunilda Niremperger y Rocío Alcalá; la subsecretaria de Justicia, Elina Nicoloff; y el presidente de Secheep, Hilario Bistoletti, además de integrantes de la comunidad jurídica chaqueña.
Durante la ceremonia, representantes del Consejo entregaron una placa conmemorativa a Modi por su «vocación de servicio», su desempeño en la función judicial y su contribución al desarrollo institucional del Poder Judicial.
En el homenaje se repasó la extensa carrera del magistrado, iniciada en 1962, cuando ingresó como prosecretario del Juzgado en lo Criminal y Correccional de Resistencia.
Posteriormente ocupó distintos cargos en juzgados criminales, correccionales, civiles y comerciales, además de desempeñarse como secretario técnico de la Procuración General.
En su trayectoria dentro de la magistratura y el Ministerio Público fue defensor oficial en 1972 y fiscal en los fueros penal y civil en 1974. También se desempeñó como fiscal de Estado y en 1992 fue designado miembro del STJ, función que continúa ejerciendo.
La semblanza realizada durante el acto incluyó además su labor académica y docente. Modi fue profesor de Derecho Penal en la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) y en la Escuela de Policía del Chaco, además de haberse desempeñado como profesor de francés en el Colegio Nacional.
Entre los aportes institucionales más destacados se mencionó su participación en la revisión del Código Procesal Penal que instauró la oralidad en la provincia, tarea que llevó adelante junto al jurista Alfredo Vélez Mariconde.
También fue miembro fundador de la Federación Argentina de la Magistratura y de la Junta Federal de Cortes y Superiores Tribunales de Justicia de las provincias argentinas y Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba).
Las palabras de Vigier
Uno de los discursos centrales de la jornada estuvo a cargo de Vigier, quien definió a Modi como «un juez austero» y remarcó que el reconocimiento fue una decisión «madurada y sopesada» por el directorio de la institución.
«Este Consejo no homenajea por conveniencia, ni reparte reconocimientos de modo recurrente. Es una de las pocas veces, en su historia reciente, en que decidimos hacerlo», afirmó y agregó que el homenaje no respondió «ni a la cortesía ni al cálculo», sino al convencimiento de que el balance de la trayectoria del magistrado es «claramente positivo».
El titular del Consejo señaló además que reconocer a Modi no implicaba coincidir con todas sus decisiones o posturas jurídicas. «No significa estar de acuerdo con toda una biografía, ni con todas las ideas, ni con todas las sentencias», expresó, aunque subrayó que la institución consideró valiosa la contribución general del juez a la justicia provincial.
En otro tramo de su intervención, Vigier resaltó el perfil humano de la tarea judicial y advirtió sobre los desafíos que plantean las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial para la administración de justicia.
«Una máquina puede procesar precedentes, pero no puede sopesar una vida. Puede sugerir soluciones, pero no asumir la responsabilidad ética de decidir», sostuvo.
En ese sentido, consideró que mientras la justicia siga siendo justicia «hará falta alguien con biografía, con lectura, con dudas y con criterio».
El presidente del Consejo también reivindicó el paso de Modi por el ejercicio libre de la profesión, al considerar que la experiencia de la abogacía aporta sensibilidad y comprensión de las dificultades que atraviesan litigantes y profesionales.
«Solo el abogado sabe lo que es esperar a un cliente angustiado, redactar un escrito sabiendo que una familia espera la respuesta del juez como se espera un diagnóstico médico», señaló, al tiempo que sostuvo que esa experiencia «no se enseña» sino que «se forja en el ejercicio».
Otro de los aspectos destacados por Vigier fue la austeridad del magistrado, a la que calificó como «una virtud republicana». «La ostentación es lo contrario de la justicia. La austeridad hermana al juez con el pueblo cuyo nombre dicta sentencia», afirmó.
Hacia el final de su discurso también resaltó «la caballerosidad» de Modi y definió ese rasgo como el respeto cotidiano hacia los demás, la capacidad de escuchar y la «elegancia en la disidencia».
Por su parte, Penchansky aportó una mirada más personal y evocó distintos momentos compartidos con el homenajeado durante sus primeros años profesionales.
Con tono distendido y apelando a anécdotas cargadas de afecto, recordó el aprendizaje adquirido junto a Modi y definió aquella etapa como una experiencia de formación permanente. «En realidad, quien trabajaba era él y yo clonado. Yo repetía», expresó entre risas.
También hizo referencia a un período de distanciamiento entre ambos, aunque aclaró que nunca se perdió el respeto mutuo. «Algún día, de manera tan espontánea como suelen ser las mejores cosas, nos encontramos y nos abrazamos. Y se terminó la historia», relató.
Penchansky destacó que el vínculo pudo recomponerse porque «el afecto siempre existió» y señaló que con el paso del tiempo incluso dejó de recordar el origen de aquella diferencia.
Con el afan de mejorar
El cierre del acto estuvo a cargo del propio Modi, quien agradeció emocionado la distinción y eligió compartir un discurso atravesado por recuerdos personales, reflexiones y enseñanzas que marcaron su carrera.
«Hoy, ante este calificado auditorio, agradezco emocionado tan significativa distinción», expresó al inicio de sus palabras. Luego reconoció que hablar sobre sí mismo «no resulta fácil», aunque consideró oportuno repasar algunos aspectos de su trayectoria.
El juez aseguró que en su recorrido profesional «no hay nada de extraordinario», aunque sí «un permanente afán de mejoramiento», y admitió sentirse profundamente movilizado por el reconocimiento recibido.
«La psicología afirma que los seres humanos llevamos el deseo de ser reconocidos, de ser vistos y no ignorados socialmente. Confieso, sin ningún rubor, que yo no escapo a esa premisa», manifestó.
Durante su intervención recordó sus comienzos como abogado y funcionario judicial, además de mencionar a maestros y referentes que influyeron en su formación profesional. Entre ellos destacó al profesor español exiliado Francisco Blasco y Fernández de Moreda, cuya enseñanza, según afirmó, orientó gran parte de su vida profesional.
«El verdadero éxito es nuestro éxito interior, aquel que sin autoengaño nos revela el auténtico saber que poseemos y que se vuelca en nuestra obra sin estridencias ni publicidad», recordó citando a Fernández de Moreda.
Modi también reivindicó valores como la ética, el respeto, el compromiso y la responsabilidad en el ejercicio de la magistratura y la abogacía, al tiempo que destacó la influencia de numerosos colegas y juristas con quienes compartió sus primeros años en el foro chaqueño.
Entre otros nombres mencionó a Antonio Florentino Urturi, Carlos María Vargas Gómez, Tomás Rosendo González Oliver y Alfredo Vélez Mariconde, así como a reconocidos abogados de la provincia.
En otro tramo de su mensaje reflexionó sobre los cambios que atraviesa el derecho y la necesidad de una capacitación permanente por parte de jueces y operadores judiciales.
«Las exigencias de un mundo convulsionado y cambiante le imponen al derecho la necesidad de evolucionar y a nosotros, los jueces, la obligación ineludible del aprendizaje y la investigación como prueba de eficiencia», afirmó.
Finalmente, el integrante del STJ remarcó la importancia de ejercer la función judicial con vocación de servicio y una mirada humana sobre el derecho, conceptos que atravesaron gran parte de los discursos pronunciados durante el homenaje.

