El jueves, Valdés, Zdero y Pullaro se reunirán en Resistencia para coordinar reclamos por infraestructura, coparticipación y desarrollo regional. La idea es abrir una agenda común de obras, y recursos. El encuentro ocurre en medio de negociaciones con la Casa Rosada y del debate legislativo nacional. Quedó afuera del cónclave el peronista Gildo Insfrán.

La ciudad de Resistencia será escenario esta semana de una reunión que excede el marco protocolar y adquiere relevancia política e institucional para la región. Los gobernadores de Corrientes, Juan Pablo Valdés; de Chaco, Leandro Zdero; y de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, compartirán una jornada de trabajo destinada a compatibilizar demandas y prioridades frente al Gobierno nacional.
El encuentro se produce en un contexto marcado por la reducción de los recursos coparticipables, la paralización de numerosas obras públicas y la necesidad de sostener inversiones estratégicas para la producción, la logística y la conectividad del Nordeste y el Litoral argentino.
A diferencia de experiencias anteriores que incluyeron a otras provincias de la región, esta convocatoria tendrá una integración más acotada. La ausencia de Formosa (el peronista Gildo Insfrán) refleja también las distintas posiciones políticas y estrategias de relacionamiento que hoy mantienen los gobiernos provinciales con la administración nacional.
Infraestructura como eje central
Más allá de las diferencias partidarias o de los distintos vínculos que cada mandatario mantiene con la Casa Rosada, existe una coincidencia clara: la infraestructura se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las provincias.
La necesidad de recuperar obras viales paralizadas, garantizar el mantenimiento de corredores estratégicos, mejorar la conectividad energética y fortalecer la logística regional aparece como una condición indispensable para sostener la competitividad de las economías locales.
En el caso de Corrientes, la reciente confirmación de la reactivación de la Autovía de la Ruta Nacional 12 representa una señal positiva dentro de una agenda que incluye además el reclamo por la situación del puente General Belgrano y sus accesos.
Para Chaco, las prioridades también pasan por la infraestructura vial y energética, especialmente en corredores que vinculan la producción provincial con los puertos y centros de consumo. El mantenimiento de rutas nacionales y la mejora de la conectividad forman parte de los planteos que el gobierno provincial viene sosteniendo desde hace meses.
Santa Fe, por su parte, concentra sus demandas en obras vinculadas con el complejo exportador del Gran Rosario, la infraestructura portuaria y los accesos logísticos necesarios para garantizar la competitividad de uno de los principales polos productivos del país.

Un nuevo esquema de negociación federal
La reunión de Resistencia se desarrollará en paralelo a las negociaciones que distintas provincias mantienen con el Gobierno nacional por recursos, obras y programas de financiamiento.
En los últimos meses, el vínculo entre la Casa Rosada y los gobernadores ha evolucionado hacia un esquema de negociación permanente, donde las demandas territoriales conviven con las discusiones políticas que se desarrollan en el Congreso Nacional.
Los mandatarios provinciales continúan desempeñando un rol determinante en la construcción de consensos legislativos. Esa capacidad de influencia otorga a las provincias una herramienta de negociación que se vuelve especialmente relevante en un escenario de fragmentación política.
En ese contexto, la coordinación entre Corrientes, Chaco y Santa Fe aparece como un intento de fortalecer posiciones comunes sin conformar necesariamente un bloque político formal. La estrategia parece orientarse más hacia la construcción de una agenda regional compartida que a la creación de un espacio partidario.

El desafío de sostener el desarrollo regional
La cumbre también refleja una preocupación que atraviesa a gran parte de las provincias argentinas: cómo sostener proyectos de desarrollo en un contexto de restricciones fiscales y menor participación de la Nación en la ejecución de obras públicas.
La región NEA-Litoral concentra algunos de los principales corredores productivos del país, además de recursos estratégicos vinculados al transporte fluvial, la agroindustria y el comercio exterior. Sin embargo, gran parte de esa potencialidad continúa dependiendo de inversiones en infraestructura que requieren coordinación entre distintos niveles del Estado.
Por ello, la reunión de Resistencia puede interpretarse como un nuevo paso en la búsqueda de consensos regionales para defender intereses compartidos. La discusión sobre rutas, puentes, energía, puertos y logística trasciende las coyunturas políticas y se vincula directamente con la capacidad de las provincias para generar crecimiento, empleo e inversiones.
En ese escenario, Valdés, Zdero y Pullaro buscarán mostrar coincidencias en torno a una agenda de desarrollo que, más allá de los matices políticos, encuentra en la infraestructura y el federalismo económico dos de sus principales puntos de encuentro.

