El Consejo Superior de la Universidad Nacional del Nordeste otorgó el Doctorado Honoris Causa al escultor Humberto Gómez Lollo en reconocimiento a una trayectoria artística de más de cinco décadas, caracterizada por su aporte sostenido a la cultura, la formación de recursos humanos y su proyección internacional.
La decisión se inscribe en el marco de una política institucional orientada a destacar figuras cuya labor trasciende el ámbito disciplinar y se proyecta sobre el desarrollo cultural de la región.
La aprobación de la distinción se produjo durante la sesión del miércoles 15 de este mes, instancia en la que el máximo órgano de gobierno universitario dio curso favorable a la postulación impulsada por la Facultad de Artes, Diseño y Ciencias de la Cultura, previamente avalada por su Consejo Directivo, junto con el acompañamiento de la Fundación Urunday.
Este proceso institucional reflejó un consenso amplio en torno al valor de la trayectoria del artista y su incidencia en el campo cultural.

El escultor recibió la noticia en la sede de la FADyCC, en un encuentro marcado por la emoción y la participación de autoridades académicas y referentes culturales. Estuvieron presentes el decano, el presidente de la Fundación Urunday, Josese Eidman, la escultora Mimo Eidman, el vicedecano Lic. Fabio Echarri, así como las secretarias Académica y de Planificación, Dra. Mónica Medina y Arq. Inés Presman, respectivamente, quienes acompañaron este reconocimiento institucional.
La fundamentación de la distinción se apoya en lo establecido por el Estatuto de la UNNE, que faculta al Consejo Superior a otorgar el título de Doctor Honoris Causa. En ese marco, se destacó que Gómez Lollo posee una trayectoria que conjuga creación artística, formación académica y proyección internacional, alcanzando reconocimiento en los más altos niveles del arte argentino y mundial, lo que consolida su figura como referente cultural.
TRAYECTORIA ARTÍSTICA Y PROYECCIÓN INTERNACIONAL

La propuesta también vincula la obra del escultor con el proceso cultural de Resistencia, reconocida como la “ciudad de las esculturas” y sede de la Bienal Internacional de Escultura del Chaco.
En este contexto, se subraya el papel de la FADyCC en la organización de congresos internacionales de arte que han contribuido a dotar de identidad y proyección global a la región.
En este sentido, el texto de la postulación afirma: “Reconocer a Gómez Lollo en este escenario implica no sólo distinguir a una figura de mérito excepcional, sino también poner en valor un modelo cultural en el que arte, espacio público, comunidad y universidad se articulan de manera ejemplar para reflejar identidad”.
Humberto Gómez Lollo nació en 1942 en Resistencia, donde inició una formación que lo llevaría a consolidarse como profesor de Dibujo y Escultura, egresado del Instituto Superior de Bellas Artes.
Su carrera incluye una extensa labor docente y de gestión educativa, desempeñándose incluso como director de una escuela secundaria, lo que evidencia su compromiso con la formación de nuevas generaciones.
Desde 1974, el artista ha desarrollado una prolífica actividad expositiva en la Argentina y en el exterior, participando en festivales y certámenes de escultura en decenas de países. A lo largo de ese recorrido, obtuvo numerosos premios de carácter regional, nacional e internacional, consolidando una presencia sostenida en el circuito artístico global.
En 2024 celebró el cincuentenario de su primera exposición personal, hito que marcó medio siglo de producción ininterrumpida. Entre sus reconocimientos más recientes se encuentran la incorporación de una de sus obras al patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes y la Distinción Honorífica “Domingo Faustino Sarmiento” otorgada por el Senado de la Nación ese mismo año.
PATRIMONIO CULTURAL Y LEGADO EN EL ESPACIO PÚBLICO

En la ciudad de Resistencia, la obra de Gómez Lollo puede apreciarse de manera permanente en el Museo de Esculturas que lleva su nombre, emplazado en la intersección de avenida Laprida y López y Planes. Este espacio se ubica en un sector histórico vinculado a los antiguos terrenos del Ferrocarril Francés, lo que añade valor patrimonial al conjunto.
El museo presenta una arquitectura de líneas modernas y un sistema de iluminación especialmente diseñado para resaltar las piezas, generando un entorno propicio para la contemplación estética.
En su interior se exhiben alrededor de treinta obras donadas por el propio artista a la provincia del Chaco, gesto que refuerza su compromiso con el acceso público al arte.

