El riesgo país argentino volvió a subir y cerró en 517 puntos básicos, luego de haber superado la barrera de los 500 durante la jornada del martes. En la apertura de este jueves, el indicador elaborado por JP Morgan llegó a avanzar otros 10 puntos, mientras los bonos en dólares continuaron bajo presión.
El movimiento se produjo pese a un escenario internacional más favorable para los mercados emergentes. El Tesoro de Estados Unidos anunció que duplicará las operaciones de recompra de bonos de largo plazo, una medida que ayudó a contener las tasas de los títulos estadounidenses y generó una reacción positiva en distintos activos financieros.
Sin embargo, los bonos y las acciones argentinas quedaron al margen de esa recuperación. Los títulos en dólares operaron nuevamente en baja y sus rendimientos ya rondan, en promedio, el 10% anual, con mayor presión sobre los bonos de vencimiento más largo.
¿Por qué Argentina no acompaña?
Los inversores mantienen la mirada puesta principalmente sobre los factores internos. La cercanía del proceso electoral de 2027, las encuestas que muestran una disminución en el respaldo al Gobierno y las dudas sobre la evolución de la actividad económica comenzaron a pesar con mayor fuerza sobre los activos argentinos.
A esto se suma la preocupación por la evolución del consumo, los salarios y las reservas, variables que podrían resultar determinantes para evaluar la capacidad del Gobierno de sostener su programa económico.
En este contexto, los rendimientos elevados de los bonos argentinos todavía no parecen suficientes para compensar, según la lectura del mercado, el riesgo asociado a mantener posiciones en deuda local durante un período de creciente incertidumbre política.
El alivio que llegó desde Estados Unidos
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció que las recompras de bonos pasarán de USD 2.000 millones a USD 4.000 millones por operación entre el 9 de septiembre y el 4 de noviembre.
Las operaciones estarán concentradas en títulos con vencimientos de entre 10 y 30 años y buscan mejorar la liquidez del mercado y reducir las presiones sobre el tramo largo de la curva.
La decisión tuvo un efecto inmediato sobre las tasas estadounidenses. El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años, que había alcanzado el 5,284%, retrocedió hacia la zona del 5,18%-5,21%, mientras que el Treasury a 10 años bajó hasta alrededor del 4,64%.
El movimiento también favoreció a otros activos de riesgo: el oro avanzó cerca de 4% y volvió a ubicarse en torno de los USD 4.500, mientras que el Bitcoin subió más de 6%.
Los activos argentinos siguen bajo presión
En el mercado local, el Merval cayó 0,59%, mientras que los ADR de bancos argentinos continuaron retrocediendo y acumulan pérdidas superiores al 15% en dólares durante agosto.
También sufrieron los bonos en pesos y títulos como el Bonar 2028 y el Bonar 2029. En algunos instrumentos, las tasas llegaron a ubicarse en niveles elevados frente a la tasa TAMAR.
Así, mientras el mejor clima financiero internacional favoreció a buena parte de los mercados emergentes, Argentina continúa atravesando una dinámica propia, marcada por la incertidumbre política y las dudas sobre la recuperación de la economía doméstica.
Para los inversores, la evolución del consumo, los salarios, las reservas y el respaldo político al Gobierno serán factores cada vez más relevantes a medida que avance el camino hacia las elecciones de 2027.

