La causa, que se originó a partir de una denuncia de la propia entidad bancaria, continúa abierta y las autoridades no descartan que la cifra de víctimas siga creciendo.
Según explicó Julio López, gerente de Ciberseguridad del Nuevo Banco del Chaco (NBCH), fue el propio equipo de monitoreo transaccional del banco el que dio la primera alerta, lo que derivó en una pesquisa que demandó apenas tres meses hasta las primeras detenciones.
«La Policía tenía también reportadas otras denuncias, creemos que no fuimos la única entidad que esta gente utilizó para estafar a los abuelos», señaló López durante una conferencia de prensa realizada en la sede del banco. Según indicó, la denuncia de la entidad permitió cruzar información con otros casos ya radicados y así avanzar sobre los responsables.
De acuerdo con la hipótesis, los sospechosos se presentaban en los domicilios de las víctimas con distintas excusas -devoluciones de dinero, trámites de planes de ahorro o supuestos beneficios sociales- para obtener sus datos personales y un escaneo de su rostro.
Con esa información habrían vulnerado los sistemas de validación biométrica de la aplicación del banco para tramitar créditos que las víctimas nunca solicitaron. En algunos casos, los propios estafadores acompañaron a los damnificados hasta la sucursal para completar el trámite sin que advirtieran lo que estaba pasando.
El dinero obtenido de manera fraudulenta era transferido con rapidez hacia cuentas de terceros.

