La presidenta de la Asociación Chaqueña de Ayuda al Diabético (Achasodia), Laura Álvarez, expresó su preocupación por las dificultades que continúan enfrentando las personas con diabetes para acceder a medicamentos, insumos y tratamientos en la provincia.
En declaraciones a Radio Natagalá, la dirigente aseguró que, pese a algunos cambios en la administración del sistema de salud, la situación sigue siendo compleja y está lejos de los estándares que supo alcanzar el Plan Provincial de Diabetes, considerado durante años un modelo a nivel nacional.
Álvarez sostuvo que la problemática afecta directamente la calidad de vida de los pacientes y recordó que la diabetes es una enfermedad crónica que requiere controles permanentes y acceso constante a medicación.
«Nosotros no paramos nunca. Estamos trabajando todo el año porque nuestros pacientes necesitan respuestas todos los días. La diabetes no se toma vacaciones y quienes la padecen están permanentemente pendientes de sus medicamentos, de los controles y de cualquier inconveniente que pueda surgir», señaló.
problemas en la provisión de insulina e insumos
Consultada sobre la situación actual en materia de provisión de medicamentos, la titular de Achasodia aseguró que las dificultades continúan.
«Estamos exactamente igual. Quizás un poco mejor en algunos aspectos, pero todavía muy lejos de lo que fue el instituto en sus mejores momentos. El Plan de Diabetes del Chaco fue pionero en todo el país y durante muchos años fue un ejemplo que otras provincias intentaron copiar», recordó.
Según explicó, hoy muchos pacientes reciben insumos de manera irregular, situación que genera incertidumbre y pone en riesgo los tratamientos. «Tenemos casos de personas a las que hoy les entregan los insumos y mañana no.
Hay una discontinuidad que complica muchísimo el control de la enfermedad», afirmó.
Uno de los puntos que más preocupa a la entidad es el retroceso en la tecnología disponible para la administración de insulina. «Se volvió a utilizar un sistema de cartuchos que dejó de emplearse hace décadas. Estamos hablando de elementos que nosotros mismos usábamos hace más de 50 años.
Mientras en otros lugares existen métodos modernos, prácticos y menos invasivos, acá volvemos para atrás», lamentó.
Álvarez explicó que estos sistemas exigen una manipulación más compleja y resultan especialmente incómodos para los niños y adolescentes que deben aplicarse varias dosis diarias.
«Hay chicos que necesitan colocarse insulina siete u ocho veces por día. Las lapiceras modernas simplifican muchísimo el procedimiento. Volver a sistemas antiguos implica más dificultades y más molestias para los pacientes», sostuvo.
La diabetes en la infancia: realidad naturalizada
Durante la entrevista, la presidenta de Achasodia también se refirió a la situación de los niños que conviven con diabetes tipo 1, una enfermedad que requiere controles permanentes desde edades muy tempranas.
Lejos de la idea de que los niños tienen mayores dificultades para adaptarse, Álvarez destacó la capacidad que muestran para incorporar los cuidados necesarios a su vida cotidiana.
«Los chicos tienen una actitud mucho más proactiva que muchos adultos. Crecen con la enfermedad y terminan naturalizándola. Se controlan, se miden y saben perfectamente qué hacer cuando tienen una alteración en sus niveles de glucosa», explicó.
Asimismo, resaltó el acompañamiento que suelen brindar los compañeros de escuela y los entornos educativos, aunque reconoció que todavía existen situaciones que deben corregirse.
«Todavía hay escuelas donde les piden que vayan al baño o a la dirección para controlarse o aplicarse insulina. Eso es algo completamente equivocado porque genera discriminación. Los chicos deberían poder hacerlo con total normalidad donde estén», manifestó.
Para Álvarez, la inclusión y la información son fundamentales para garantizar una mejor calidad de vida.
«Los niños entienden perfectamente su condición. Muchas veces son los adultos quienes tienen más dificultades para aceptar la enfermedad», indicó.
El desafío de la diabetes durante el embarazo
Otro de los aspectos abordados durante la entrevista fue la situación de las mujeres embarazadas que padecen diabetes.
Álvarez describió este período como una de las etapas más complejas dentro del tratamiento de la enfermedad. «Cuando veo a una mujer diabética embarazada me emociona porque sé todo el esfuerzo que implica. Durante el embarazo se producen enormes cambios hormonales y muchas veces hay que duplicar las dosis de insulina para mantener el control», explicó.
La dirigente diferenció la diabetes gestacional de los casos en que la mujer ya convivía con la enfermedad antes del embarazo. «La diabetes gestacional generalmente se controla con alimentación y actividad física.
Distinto es cuando una mujer ya es diabética y decide ser madre. Allí el seguimiento debe ser mucho más riguroso porque está en juego la salud de la mamá y del bebé», remarcó.
En ese sentido, recomendó realizar controles médicos especializados y mantener un seguimiento constante durante toda la gestación.
«La diabetes no es una enfermedad invalidante»
Álvarez también aprovechó la entrevista para combatir algunos prejuicios que aún persisten sobre la enfermedad. «La diabetes no es invalidante. Una persona diabética puede estudiar, trabajar, practicar deportes y alcanzar cualquier objetivo que se proponga», aseguró.
Como ejemplo, recordó casos de deportistas de alto rendimiento y figuras públicas que desarrollaron sus actividades con total normalidad.
Según indicó, las consecuencias más graves suelen estar vinculadas a la falta de tratamiento o al abandono de los cuidados recomendados.
«He conocido personas que ignoraron durante años las recomendaciones médicas y terminaron sufriendo accidentes cerebrovasculares, problemas renales o enfermedades cardíacas. Esas complicaciones no aparecen de un día para otro, sino como consecuencia de años de descuido», advirtió.
La educación diabetológica, herramienta clave
Para la titular de Achasodia, la educación sigue siendo la principal herramienta para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de quienes padecen diabetes.
«La educación diabetológica es esencial. Muchas veces vemos cómo una persona mejora notablemente su estado de salud simplemente incorporando hábitos más saludables y entendiendo mejor su enfermedad», explicó.
En ese sentido, insistió en la importancia de mantener una alimentación adecuada, realizar actividad física y cumplir con los tratamientos indicados.
«La obesidad es uno de los grandes factores de riesgo. No hablo de una cuestión estética, sino de salud. El exceso de grasa afecta directamente a los órganos y aumenta las complicaciones asociadas a la diabetes», señaló.
Se redujeron las campañas por falta de recursos
Uno de los aspectos más preocupantes mencionados por Álvarez fue la reducción de las campañas de detección temprana que históricamente realizaba Achasodia en espacios públicos.
Durante años, voluntarios de la institución recorrieron plazas, peatonales y eventos comunitarios realizando controles gratuitos de glucemia.
«Detectábamos una enorme cantidad de casos. Aproximadamente el 20% de las personas que se controlaban desconocían que tenían diabetes», afirmó.
Sin embargo, explicó que la falta de insumos obligó a suspender gran parte de estas actividades. «Las tiras reactivas dejaron de ser provistas y nosotros no tenemos recursos para sostener jornadas donde se realizan cientos de controles. Cada campaña implica alrededor de 300 mediciones», explicó.
Para la dirigente, la detección temprana es fundamental porque permite iniciar tratamientos antes de que aparezcan complicaciones graves. «Cuanto antes se detecta la enfermedad, mejores son los resultados. Por eso lamentamos tanto haber tenido que reducir estas acciones», sostuvo.
Críticas a la falta de apoyo institucional
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